lunes, 2 de noviembre de 2026
 
     
Senado en pugna por el Consejo de Magistratura

Cuatro bancas se disputan entre primera, segunda y tercera minorías. El Ejecutivo quiere dos lugares, igual que el kirchnerismo.



La pelea por las cuatro bancas del Senado en el Consejo de la Magistratura tiene al oficialismo enredado en internas y desconfianzas mutuas, mientras que desde el Ejecutivo nacional existe una presión llamativa para asegurarse dos de esos cuatro asientos. Sin embargo, los números y los tiempos de los bloques podrían complicarle el plan a la Casa Rosada, sobre todo si se recuerda lo que pasó en diciembre pasado, tras el recambio legislativo de las elecciones de medio término. Al igual que en la Cámara de Diputados, el 18 de este mes deberán quedar definidos los ocho legisladores —cuatro por cada cámara— junto a sus respectivos suplentes. En el Senado, el tablero se movió el lunes pasado cuando el riojano Fernando Rejal volvió al bloque kirchnerista, dejando a la bancada que conduce el formoseño José Mayans con un senador más que La Libertad Avanza. Según el esquema de primera, segunda y tercera minoría, los números actuales ubican al peronismo con 22 integrantes, a los libertarios con 21 y a los radicales con 10. El regreso de Rejal al PJ no hizo más que reavivar un antecedente muy incómodo de años anteriores. En 2022, con Cristina Kirchner —hoy condenada a prisión domiciliaria— al frente de la Cámara alta, le quitaron el lugar correspondiente a la segunda minoría al senador cordobés Luis Juez. El conflicto llegó hasta la Corte Suprema de Justicia, que en noviembre de ese año falló en favor de Juez y desplazó al rionegrino Martín Doñate. Un papelón histórico que todavía se recuerda. Sin contar a Rejal, kirchneristas y libertarios quedarían empatados en número. La UCR, en tanto, no tendría inconvenientes: de todos modos le correspondería un asiento por ser la tercera minoría. Las listas de cada bloque deben presentarse ante la autoridad máxima del cuerpo, Victoria Villarruel, quien ya dejó en claro que no piensa involucrarse en una disputa que no le pertenece y que, en principio, sea el propio recinto quien la resuelva. Desde el Ejecutivo, que da por descontada su posición en la Cámara alta, la estrategia implicaría forzar al kirchnerismo a resignar uno de los dos lugares que pretende, u obligar al radicalismo a quedarse sin representación, pese a ser la tercera fuerza. Esta última opción sería devastadora: la UCR tiene diez votos y romper esa alianza dialoguista significaría frenar prácticamente toda la agenda legislativa pendiente. A menos, claro, que se prefiera un Congreso bloqueado y gobernar por decretos. El episodio Juez volvió a encender alarmas en el oficialismo libertario. El cordobés no estuvo en la bancada oficialista desde el primer día del recambio de diciembre de 2025, y el PJ, en ese momento, ya sumaba 21 senadores a solas, contra 20 de La Libertad Avanza. Recién dos meses después se incorporó el ex macrista. Un escenario que, en privado, algunos legisladores libertarios reconocen como el más justo, aunque jamás lo dirían públicamente. Con varios senadores de vacaciones analizando las elecciones estadounidenses en terreno y la visita papal de la semana próxima en el horizonte, el movimiento en la Cámara alta será escaso. La disputa seguirá a fuego lento, con un Ejecutivo apostando a figuras internas que ya cosecharon la enemistad tanto de rivales como de aliados. Una estrategia que, históricamente, nunca llega a buen puerto.
   
     
 
 
 
 
 
 
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