domingo, 1 de noviembre de 2026
 
     
Milei juega al límite con Bolsonaro

El operativo para sacar a Flavio Bolsonaro de Brasil tensó al máximo la relación entre el presidente y Patricia Bullrich.



Santiago Caputo les confesó a dos periodistas que escribieron su biografía que el plan de Milei iba a funcionar, pero que él personalmente no tenía chances de terminar bien. La frase resume bastante bien el estilo del consultor presidencial: siempre cerca del abismo, e incluso disfrutándolo. La demostración más reciente fue el operativo que organizó para facilitar la salida de Flavio Bolsonaro desde Brasil hacia los Estados Unidos a través de la provincia de Misiones. Caputo supervisó personalmente esa maniobra dentro del territorio argentino, en coordinación con la familia del ex candidato —investigado por la Justicia brasileña— e interlocutores de la administración norteamericana, que garantizaron el traslado. Javier Milei estaba al tanto del plan desde el lunes previo. Esa certeza fue, en parte, la razón por la que el presidente decidió no reconocer la victoria de Lula da Silva en el balotaje brasileño, mientras todos los mandatarios de la región, sin distinción ideológica, felicitaban al veterano líder del PT, que en el verano asumirá su cuarto mandato. La semana anterior a esa elección, enviados de la administración republicana —encabezados por Christopher Landau— visitaron la Argentina e indicaron que los resultados en Brasil no marchaban según lo esperado. Esa reunión se desarrolló en el ministerio de Economía con la presencia de Luis Caputo y el consultor, y el ministro se ocupó de difundirla a través de los canales oficiales con un video editado para destacar la figura del estratega libertario. Una semana de puro espectáculo que culminó con el operativo en Puerto Iguazú. Tanto "Toto" Caputo como Santiago se han encargado de instalar la idea de que el vínculo con Washington depende en gran medida de ellos, tanto en lo económico como en lo político. El operativo estaba planeado para la madrugada del martes, pero se demoró 24 horas, lo que generó una paranoia inusual dentro de Las Fuerzas del Cielo. Funcionarios de primera línea se enteraron cuando todo estaba casi consumado. En el operativo quedaron expuestos empleados del ente Yacyretá, como Orlando Palacios y Jorge Waisman, que fueron demorados en un control provincial junto al principal asesor del presidente. Ese episodio generó cortocircuitos con el gobernador Hugo Passalacqua. Pero quizás el impacto más significativo del operativo Bolsonaro y la decisión presidencial de no reconocer el triunfo de Lula sea el nuevo deterioro en la relación entre la Casa Rosada y Patricia Bullrich. La senadora, en desacuerdo con la postura oficial, publicó en sus redes sociales un mensaje homologando la victoria del líder del PT. Tuvo tiempo suficiente para procesar lo ocurrido e dimensionar el nivel de colaboración del Gobierno con el ex candidato presidencial brasileño. Esa publicación parece haber marcado un punto de quiebre. Según fuentes oficiales, ya no es solo Karina Milei quien está furiosa con la ex ministra: el propio presidente habría sumado su malestar. La relación entre ambos espacios, que ya venía deteriorada, enfrenta ahora uno de sus momentos más críticos. En paralelo, se acumulan otras tensiones: el tiempo para cerrar acuerdos con las provincias se agota, hay inquietudes en torno a la economía y el FMI mantiene sus propias interrogantes sobre el rumbo del programa. El gobierno avanza, pero el equilibrio sobre el que lo hace es cada vez más delicado.
   
     
 
 
 
 
 
 
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