sábado, 31 de octubre de 2026
 
     
Milei asume el costo de la derrota de Bolsonaro

El presidente no reconoció el triunfo de Lula y colaboró en la huida de Flávio Bolsonaro, generando tensiones internas e internacionales.



Una frase que circuló entre los pasillos de la Casa Rosada lo dice todo: "Cuando la CIA actúa, nadie se entera". La expresión fue lanzada por una fuente del gobierno para cuestionar el operativo en redes sociales que exaltaba el papel del asesor presidencial Santiago Caputo en la maniobra que facilitó la salida de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos. A casi una semana del triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, Javier Milei todavía no reconoció la victoria del mandatario brasileño e hizo propia la carga política que implica la derrota del referente del Partido Liberal. Las decisiones que tomó el Gobierno durante la semana generaron sorpresa e incomodidad en varios sectores de la propia administración. El episodio más resonante ocurrió a mitad de semana, cuando el hijo mayor de Jair Bolsonaro escapó junto a su familia por Puerto Iguazú en un avión privado, tras una coordinación entre Milei y Donald Trump. La maniobra dejó interrogantes abiertos sobre la exposición del gobierno argentino y la conveniencia política de involucrarse de esa manera. Desde el entorno presidencial intentaron justificar la postura con una lectura geopolítica: "Al Presidente le chupa un huevo mejorar la relación con Lula. La mirada es que en Brasil ganó China y nosotros somos Estados Unidos". También aseguraron que el vínculo comercial con Brasil, al que ubican en niveles históricos, no se verá afectado. Sin embargo, las señales recientes no reflejan una relación bilateral fluida. La Cancillería brasileña convocó a la encargada de negocios argentina en Brasilia, María Emilia Cortés, para expresar su malestar por la salida de Bolsonaro del país. La diplomática sostuvo que el dirigente no contaba con pedido de captura, argumento que el gobierno repite. En paralelo, los cancilleres Pablo Quirno y Mauro Vieira se cruzaron en la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G20 en Atlanta. El lunes posterior al triunfo de Lula da Silva, Milei evitó mencionar el tema en la reunión de Gabinete que encabezó. Pese a que se evaluó emitir un comunicado el mismo domingo, el pronunciamiento nunca llegó e, según trascendió, no llegará. El argumento oficial es que Brasil tampoco felicitó a Milei en diciembre de 2023, aunque esa afirmación puede contrastarse fácilmente con un mensaje que el propio Lula da Silva conserva en su cuenta de la red social X. Las voces críticas al interior del espacio libertario empezaron a hacerse escuchar. "Es una posición política en la que el Presidente intenta mantener la ideología, pero a varios no nos gusta", admitió una fuente gubernamental visiblemente incómoda. Otro dirigente libertario que frecuenta la Casa Rosada fue más directo: "Ya no tiene mucho sentido seguir con la misma idea". En la administración son varios los que creen que Milei absorbió una buena parte del costo político de la caída de Bolsonaro, con impacto directo en la imagen del Poder Ejecutivo. El escenario internacional, uno de los pocos terrenos favorables para el libertario, se volvió más incierto. Tras la victoria de Benjamín Netanyahu en Israel, en Balcarce 50 siguen con atención el desempeño del Partido Republicano en las elecciones estadounidenses del próximo martes. Desde el entorno presidencial dan por descontada una derrota republicana en la Cámara de Representantes y no descartan que también pierdan el Senado. Un eventual traspié de Trump suma otro elemento desfavorable para los aliados regionales de Milei. Aunque desde el oficialismo minimizan el impacto electoral argumentando que las elecciones de 2027 todavía quedan lejos, la acumulación de señales adversas en el plano externo comienza a pesar. En ese contexto, Patricia Bullrich fue una de las primeras en marcar públicamente las diferencias con el accionar del gobierno libertario, identificando que Milei quedó como el único líder regional en no reconocer el resultado electoral brasileño.
   
     
 
 
 
 
 
 
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