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| sábado, 31 de octubre de 2026 |
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La estrategia de Lula que inspira al peronismo
El triunfo electoral del líder brasileño generó interés en la oposición argentina, que analiza sus métodos frente al gobierno de Milei.
Por primera vez desde la recuperación de la democracia, un candidato presidencial brasileño logró dar vuelta en segunda vuelta un resultado adverso de la primera. Luiz Inácio Lula da Silva conquistó su cuarto mandato al frente de Brasil tras imponerse con el 51,79% de los votos contra el 48,21% de Flávio Bolsonaro, en una elección que hasta días antes lo tenía como desfavorito.
Detrás de esa remontada hubo una estrategia política y comunicacional que combinó decisiones de gobierno, una ofensiva digital intensa e iniciativas de movilización popular. Una de las agencias responsables de ese trabajo fue Nordx, que junto al publicista Sidônio Palmeira participó en la construcción del relato de campaña e en la coordinación de herramientas digitales y tradicionales. El equipo estuvo conducido por Raul Rabelo, Marcelo Kertész, Tiago César, Chico Kertész y Rafael Marroquim.
Un elemento central fue un canal de WhatsApp llamado Ejército de Lula, impulsado por el diputado André Janones, que pasó de unos 50.000 integrantes a reunir una comunidad de 10 millones de personas. La plataforma sirvió para distribuir contenidos, coordinar acciones e ampliar el alcance de los mensajes. Pero su función no se limitó a la difusión digital: también orientó a los simpatizantes hacia actividades presenciales y movilizaciones organizadas por el oficialismo.
Los números hablan por sí solos. El 4 de octubre, Bolsonaro había obtenido el 47,03% de los votos válidos frente al 45,16% de Lula. Tres semanas después, el mandatario acumuló 64.256.232 sufragios contra los 59.826.041 de su rival. En apenas 21 días sumó 10,4 millones de votos, mientras que el candidato del Partido Liberal incorporó solo 3,7 millones. La diferencia final fue de 4.430.191 sufragios.
Sin embargo, el escenario que enfrentaba Lula iba más allá de la desventaja electoral. A sus 80 años, disputaba su séptima elección presidencial en un país atravesado por una polarización profunda, con altos niveles de desconfianza institucional e un electorado joven que apenas lo conocía como figura histórica, ya que su regreso al poder había sido reciente, en 2023.
Fue en ese contexto que Nordx trabajó sobre una premisa incómoda: la historia política de Lula, que durante décadas había sido su principal activo electoral, ya no alcanzaba para garantizarle una nueva victoria. Había que reinventarlo sin borrarlo.
Para revertir el escenario, la agencia desarrolló una estrategia organizada en torno a siete movimientos complementarios. El primero consistió en volver a presentar al candidato. Una parte importante de los electores más jóvenes lo conocía como presidente, pero no como el trabajador metalúrgico y dirigente sindical que había construido su liderazgo durante décadas. Para recuperar esa dimensión, se recurrió a herramientas narrativas distintas de las que el Partido de los Trabajadores solía utilizar. Una de las piezas más llamativas fue una adaptación del conocido Rap do Silva, que contaba la historia de un trabajador brasileño cuya identidad recién se revelaba al final: era el propio Lula.
La estrategia también exigió que el presidente modificara sus hábitos de comunicación. Incorporó videos grabados con celular, contenidos de circulación rápida y formatos adaptados al consumo habitual de las plataformas digitales.
El segundo movimiento surgió de una dificultad que el equipo detectó durante la campaña: los logros de las administraciones anteriores de Lula ya no garantizaban por sí solos el acompañamiento de los votantes. Era necesario conectar ese legado con las preocupaciones del presente, no limitarse a evocarlo.
En la Argentina, este proceso fue seguido con atención por sectores del peronismo, que ven en la experiencia brasileña una hoja de ruta posible frente al gobierno de Javier Milei. El paralelismo con Cristina Kirchner aparece de manera recurrente en esos análisis, aunque los estrategas advierten que ninguna narrativa funciona sin un armado territorial e organizativo sólido que la respalde. Al mismo tiempo, desde La Libertad Avanza observan ciertos aspectos de esa dinámica que, consideran, podrían jugar a su favor.Más noticias de Actualidad Nacional
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