viernes, 30 de octubre de 2026
 
     
Menem frenó la interna e indirecta a Bullrich

El presidente de Diputados afirmó que Milei es el único candidato de LLA y bajó el tono a las aspiraciones presidenciales de la senadora.



La tensión interna dentro del oficialismo sigue escalando y ya empieza a tener expresiones públicas. Esta semana, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, salió a desactivar los rumores de una posible interna presidencial en La Libertad Avanza, en respuesta implícita a las declaraciones de Patricia Bullrich, quien en los últimos días dejó trascender sus aspiraciones de llegar algún día a la Casa Rosada. Todo comenzó cuando Bullrich, senadora e integrante del bloque oficialista, reconoció en varias entrevistas recientes que se siente preparada para ser presidenta. "Estoy preparada para ser Presidente, pero una tiene que saber esperar su momento", dijo. Luego agregó que falta un año todavía para definir el escenario político. Ante nuevas consultas sobre el tema, respondió con un escueto "no comments", aunque aclaró que sentirse preparada no equivale a lanzar una candidatura formal. Las palabras no pasaron desapercibidas. Menem participó de un encuentro con integrantes de la Fundación Universitaria del Río de la Plata e intervino con firmeza cuando le consultaron sobre la posibilidad de una interna: "No hay dos candidatos en La Libertad Avanza a la Presidencia. Es mi postura. Soy vicepresidente del partido a nivel nacional y presidente por mi distrito, que es La Rioja, y te diría que es unánime la idea de que el único candidato es Javier Milei". También destacó que el liderazgo del Presidente "es único e irrepetible". Esas declaraciones fueron rápidamente amplificadas desde el entorno de Karina Milei, con intención clara de marcar los límites ante los dichos de Bullrich. Una cuenta vinculada a la secretaria general de la Presidencia publicó el fragmento de la respuesta de Menem e indicó que se trataba de "una definición sin discusión". El propio Javier Milei le dio retuit a esa publicación, con lo que avaló el mensaje de manera explícita. La incomodidad de Bullrich con parte de la conducción del Gobierno ya se había manifestado en otros terrenos. En los últimos días marcó diferencias con la cúpula en dos cuestiones concretas: los insultos que Milei dirigió a periodistas durante un discurso en la Fundación Faro y el reconocimiento de la victoria de Lula da Silva en las elecciones de Brasil. Como señal de ese malestar, la senadora no asistió a la reunión de Gabinete del lunes en Casa Rosada. Desde el oficialismo se alegaron "motivos personales", pero en su entorno aseguran que la ausencia respondió a la tensión que existe con varios miembros de la Mesa Política. Quienes la rodean indican además que Bullrich no se siente escuchada e insiste en que el Gobierno necesita cambios en los planos económico y político para mejorar sus chances de reelección. "Estamos en un momento en el que todo puede terminar en un quilombo bárbaro", admitió una persona de su círculo cercano. Dentro del oficialismo hay sectores que preferirían directamente expulsarla del espacio, pero no lo plantean en público porque saben que esa decisión le corresponde únicamente al Presidente. Además, evalúan que hacerlo le daría a Bullrich una plataforma e impulso para un lanzamiento propio, algo que prefieren evitar.
   
     
 
 
 
 
 
 
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