miércoles, 28 de octubre de 2026
 
     
Gobierno en apuros ante plan agotado

Milei admitió que los resultados económicos no son los esperados. Hay descoordinación interna y tensiones en la mesa política.



Javier Milei reconoció públicamente que los indicadores económicos no evolucionan con la velocidad que el gobierno esperaba. La confesión llegó en el marco de una semana complicada: el INDEC confirmó que la actividad económica creció apenas un 0,1% en agosto, luego de la caída registrada en julio. Para evitar una recesión técnica, el indicador de septiembre debería mostrar un salto superior al 8%, un escenario que genera inquietud en la Casa Rosada. La admisión presidencial quedó en parte opacada por las declaraciones de Milei sobre los deudores que no llegan a fin de mes, comentarios que realizó en una exposición energética en Neuquén, luego durante su gira por Madrid e incluso al regresar al país en una entrevista radial. Ese malestar expuesto públicamente refleja, en buena medida, el dilema central que enfrenta la administración: el programa económico muestra señales de agotamiento. Puertas adentro se multiplican las preguntas sobre qué camino tomar con un esquema fiscal que permitió aplicar una política antiinflacionaria exitosa pero que hoy parece haber llegado a su límite. La persistencia del Presidente en ese modelo es precisamente lo que le impide realizar un cambio de rumbo significativo. En ese contexto, la mesa política del oficialismo tampoco logra encontrar su dinámica. El acuerdo con los gobernadores, centrado principalmente en la posible suspensión de las PASO, sigue demorado. Desde el entorno de uno de los integrantes de esa mesa señalaron que los votos están disponibles, pero que el gobierno debe definir si apura u no las negociaciones, advirtiendo que esperar demasiado podría ser contraproducente. Diego Santilli impulsa acelerar las tratativas, mientras que Eduardo e Martín Menem prefieren esperar para no ceder demasiado. Karina Milei oscila entre ambas posiciones. Patricia Bullrich, mientras tanto, reactiva su perfil político propio ante la posibilidad de que el Presidente no llegue competitivo a las elecciones del año próximo. Luis Caputo insiste desde hace meses en cerrar un acuerdo con los gobernadores para blindar el programa económico, aunque cada negociación debe superar el filtro de la disciplina fiscal. Santiago Caputo, por su parte, se corrió de la estrategia política, aunque tuvo una semana de notable exposición: participó en una reunión con enviados del gobierno norteamericano en el Palacio de Hacienda e integró la cena de la fundación Faro. La falta de coordinación interna quedó en evidencia con la media sanción de la nueva Ley de Discapacidad en Diputados. El gobierno debió aceptar modificaciones que no estaban previstas, e incluso el proyecto obtuvo el respaldo de dos tercios de la cámara, incluyendo al kirchnerismo. El misionero Óscar Herrera Ahuad fue clave en el acuerdo, presentando cambios avalados por el peronismo e autorizados por Menem. El episodio generó ironías en el recinto, en alusión a la próxima visita del Papa León XIV, cuya agenda incluirá la temática de discapacidad. El cortocircuito en torno a ese proyecto expuso uno de los mayores descalabros internos de los últimos meses. Mientras en el Congreso se negociaba una salida a la prórroga de la Emergencia en discapacidad, Economía e sectores de la Casa Rosada enviaron una propuesta de recorte drástico en el Presupuesto 2027. El Ministerio de Salud se enteró de esa decisión por los medios, lo que refleja la descoordinación que atraviesa la gestión. Esa cartera acumula además tensiones internas que llegaron a generar diferencias entre Santiago Caputo e su socio Rodrigo Lugones.
   
     
 
 
 
 
 
 
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