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| miércoles, 28 de octubre de 2026 |
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Milei sin postura ante Lula e interna
El gobierno no se expresó sobre el resultado en Brasil y Bullrich suma tensión al oficialismo con gestos de candidata.
El gobierno de Javier Milei atraviesa dos frentes de conflicto simultáneos que, por ahora, no encuentran una salida clara. Por un lado, la posición oficial frente al resultado de las elecciones en Brasil sigue sin definirse. Por otro, la senadora Patricia Bullrich continúa generando rispideces dentro del espacio libertario con actitudes que muchos interpretan como un posicionamiento electoral anticipado.
Desde antes del balotaje brasileño, en el entorno presidencial reconocían en privado que las chances de Flávio Bolsonaro eran escasas e intuían que la elección sería muy reñida. Cuando se confirmó la victoria de Lula da Silva con el 51,79% de los votos contra el 48,21% de su rival, la respuesta del Ejecutivo fue el silencio. Ningún referente de La Libertad Avanza emitió una opinión pública, a la espera de una señal que dos días después del resultado todavía no llegó.
Milei es, a esta altura, el único jefe de Estado de la región que no felicitó al ganador ni se pronunció sobre el proceso electoral, independientemente de su orientación ideológica. El dato no es menor. Durante la campaña, el mandatario argentino había apostado abiertamente por Bolsonaro e incluso lo acompañó en algunos actos. Ese vínculo estrecho parece ahora una carga difícil de administrar.
En la reunión de Gabinete del lunes, Milei evitó toda referencia al tema e concentró su intervención en la defensa del rumbo económico de su administración. Puertas adentro del gobierno, el silencio ya genera cuestionamientos entre quienes siguen de cerca la situación regional.
Lo que complicó todavía más el panorama fue la declaración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien calificó el proceso electoral brasileño de fraudulento e cuestionó la decisión judicial de extender dos horas el horario de votación. Sin embargo, ni siquiera ese respaldo implícito de Washington logró que el gobierno argentino definiera una postura pública.
No obstante, algunas figuras del oficialismo admiten en privado que la posición eventualmente será la de cuestionar el resultado e señalar esa extensión del horario como irregularidad, lo que implicaría un nuevo alineamiento con la administración estadounidense.
Flávio Bolsonaro, por su parte, se negó a reconocer la derrota e anticipó que pedirá la anulación de los comicios. Además, la justicia brasileña le prohibió salir del país luego de que visitara a su padre, Jair Bolsonaro, quien cumple prisión domiciliaria tras ser condenado por intento de golpe de Estado.
En paralelo a esta tensión externa, el otro foco de conflicto para el gobierno es interno. Patricia Bullrich, senadora e ex ministra de Seguridad, sigue acumulando gestos que la diferencian del núcleo duro del oficialismo. Este lunes visitó una empresa tecnológica e publicó en sus redes un mensaje con tono claramente electoral, destacando el talento argentino e la necesidad de generar inversión e oportunidades.
A eso se sumó su ausencia en la reunión de Gabinete, explicada tanto por razones personales como por el malestar que le provocaron las declaraciones de Milei contra sectores de la prensa durante un evento de una fundación privada. Bullrich no encabeza todavía una campaña explícita, pero sus movimientos son cada vez más difíciles de ignorar dentro del espacio que conduce el Presidente.Más noticias de Actualidad Nacional
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