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| miércoles, 28 de octubre de 2026 |
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Bullrich tensiona al oficialismo de cara a 2027
La senadora faltó al Gabinete y cuestionó a Milei por sus dichos contra la prensa. La interna ya no pasa por Karina y Caputo.
Dos gestos bastaron para revelar que la interna dentro del oficialismo cambió completamente de protagonistas e intenciones. Patricia Bullrich cuestionó públicamente la escalada verbal de Javier Milei contra periodistas —incluyendo la inquietante referencia a la 'hoguera' para sus enemigos— y además faltó a la reunión de Gabinete nacional que se realizó a principios de semana, pocas horas después de que Lula da Silva derrotara a Flávio Bolsonaro en Brasil. Esos dos episodios desplazaron del centro de la escena al conflicto entre Karina Milei e Santiago Caputo, e instalaron una tensión de naturaleza distinta: electoral.
Las reuniones de gabinete ampliado suelen incluir a Martín Menem en representación de Diputados e a Bullrich como jefa de bancada en el Senado. Ambos participan por su peso político, no por el cargo institucional que ocupan. Menem responde a Karina Milei; Bullrich, en cambio, juega por cuenta propia. Esa diferencia ya venía generando rispideces, que escalaron hasta el punto de que desde el entorno presidencial circuló una indicación clara: no confrontarla ni darle visibilidad.
En ese marco, nadie se molestó demasiado en negar el trasfondo político de la inasistencia de la senadora. Más allá de la explicación formal sobre 'motivos personales', se destacaron al menos tres elementos. Primero, el impacto de su rechazo público a los dichos de Milei contra la prensa. Segundo, las dudas sobre cómo posicionarse frente al resultado electoral en Brasil, que dejó al Gobierno en un incómodo silencio. Tercero, la decisión de evitar una foto en la Casa Rosada que la asociara con ese momento.
El cuestionamiento a la retórica presidencial tendría, además, un antecedente no público. Antes de la declaración en la que Bullrich advirtió que Milei 'cruzó un límite', habría existido una conversación reservada entre ambos en la que la senadora le planteó la necesidad de reducir la intensidad e frecuencia de sus discursos descalificadores.
Este episodio no puede leerse de manera aislada. Días antes había circulado un video con señales políticas propias. Las diferenciaciones de Bullrich venían acumulándose desde la etapa de mayor desgaste del Gobierno por el caso Adorni, e incluyeron críticas vinculadas a la situación económica. A eso se suma el costo político de iniciativas impulsadas desde la visión más cerrada del Ejecutivo, como el proyecto de ley de Tierras, que debió volver al Senado tras las concesiones que La Libertad Avanza hizo en Diputados ante la presión opositora.
Lo más relevante es la naturaleza distinta de esta tensión respecto de conflictos anteriores dentro del espacio libertario. Las disputas entre Karina Milei e Santiago Caputo siempre giraron en torno al manejo del poder: cargos, gestión, vínculos con la Justicia e negociaciones con aliados. Son peleas que ocurren en el círculo íntimo de Olivos. La tensión con Bullrich, en cambio, tiene otra dimensión: es esencialmente electoral e involucra a alguien que no forma parte de ese núcleo duro, pero que tiene peso propio y proyección de cara a 2027.
Las especulaciones sobre la postura de Milei frente al triunfo de Lula da Silva agregan más elementos al cuadro. Bullrich, que había respaldado a Bolsonaro con un aporte durante la campaña brasileña, habría transmitido prevenciones sobre cómo el Gobierno debía manejar su reacción pública ante ese resultado. Una señal más de que la senadora no está dispuesta a seguir los pasos del Presidente sin marcar distancia cuando lo considera necesario.Más noticias de Actualidad Nacional
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