domingo, 8 de noviembre de 2026
 
     

Lula ganó: el impacto para Argentina



Brasil es el principal socio comercial con 16% del intercambio.

Lula ganó: el impacto para Argentina

La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil sacudió los mercados y abrió interrogantes concretos para la Argentina, que tiene al país vecino como su principal socio comercial. El resultado de la segunda vuelta presidencial, celebrada el 25 de octubre, sorprendió a los inversores, que venían asignando mayor probabilidad a una victoria de Flávio Bolsonaro. Lula se impuso con el 51,8% de los votos válidos frente al 48,2% de su rival, revirtiendo la tendencia que había dejado la primera ronda. La reacción de los mercados fue inmediata y contundente. El principal fondo que replica a la bolsa brasileña llegó a desplomarse un 26% durante la primera jornada posterior a los comicios, para finalmente cerrar con una caída del 20%, su segundo peor registro histórico después del hundimiento provocado por la pandemia. El índice accionario de referencia activó al abrir el mecanismo que suspende transitoriamente las operaciones ante movimientos bruscos, algo que no ocurría desde marzo de 2020, y terminó esa sesión con una baja del 14%. Los flujos de capitales reflejaron con claridad el vuelco en el humor inversor. En las tres ruedas en torno a la votación, los extranjeros retiraron de la plaza bursátil brasileña el equivalente a unos 1321 millones de dólares, de los cuales unos 526 millones correspondieron al lunes posterior a la elección. La caída no se detuvo ahí: continuó a un ritmo cercano al 1% diario durante el resto de esa semana. El contraste con las semanas previas es llamativo. A comienzos de octubre, tras conocerse el resultado de la primera vuelta, el ingreso de capitales había alcanzado un récord diario desde 2008. El mes completo todavía muestra un saldo neto positivo, lo que evidencia hasta qué punto la definición electoral alteró de manera abrupta una tendencia que hasta entonces era favorable. Más allá del sacudón financiero, la preocupación de fondo apunta a la situación fiscal de Brasil. El déficit consolidado del sector público cerró 2025 en un elevado 8,3% del producto, impulsado principalmente por el peso de los intereses de la deuda, y las estimaciones para 2026 anticipan un rojo financiero cercano al 9%. El endeudamiento bruto del gobierno general ronda el 100% del producto y se espera que siga en ascenso, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional. En ese contexto, el crecimiento proyectado es moderado: una expansión del 1,8% para este año y del 1,4% para el próximo, según el Banco Central de Brasil, muy por debajo del 3% promedio que el país había registrado entre 2022 y 2025. Para la Argentina, todo esto tiene consecuencias directas. Brasil concentra en lo que va de 2026 alrededor del 16% del intercambio total de bienes del país, aunque esa participación bajó respecto del 24% promedio que representó entre 2000 y 2015. Las ventas argentinas al mercado brasileño rondan los 9789 millones de dólares, mientras que las compras alcanzan los 12.005 millones, lo que arroja una balanza bilateral deficitaria para la Argentina, una característica que se mantiene de manera casi ininterrumpida desde el año 2000. La composición de ese comercio es lo que vuelve especialmente sensible la relación. Más del 60% de lo que la Argentina le vende a Brasil son manufacturas industriales, con el complejo automotor encabezando la lista y representando cerca del 44% del total, seguido muy de lejos por cereales, lácteos y energía. Brasil absorbe alrededor del 65% de las exportaciones argentinas de vehículos y autopartes, un 60% de las de plásticos y cerca del 40% de las de lácteos y maquinaria. Seguí a Actualidad Nacional en X: @actualidad_nac
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