sábado, 7 de noviembre de 2026
 
     

Juan Pablo II en Argentina durante Malvinas



El papa llegó el 11 de junio de 1982 en medio de la guerra y pasó 33 horas en el país con un mensaje de paz que incomodó a la Junta.

Juan Pablo II en Argentina durante Malvinas

Todo estaba listo en la pista del aeropuerto de Ezeiza desde horas antes. Los integrantes de la Junta Militar aguardaban en el palco levantado a un costado, junto a la banda musical. El frío y el viento fuerte complicaron los preparativos a último momento: la alfombra tendida al pie de la escalerilla empezó a volar y decenas de voluntarios tuvieron que correrse a sostenerla. A las 8.50 del 11 de junio de 1982, el avión de Alitalia que transportaba a Juan Pablo II tocó tierra argentina. Era el primer papa en ejercicio en visitar el país, ya que quienes luego serían Pío IX y Pío XII habían pasado brevemente por la Argentina antes de acceder al pontificado. A las 9.02, el papa descendió por la escalerilla, caminó unos pasos, se arrodilló y besó el suelo. Segundos después, dos obispos argentinos y el general Galtieri, presidente de facto, se acercaron a saludarlo. Las terrazas de los espigones del aeropuerto desbordaban de gente con banderas y cánticos. Comenzaban así 33 horas intensas de una visita exprés pero con enorme peso histórico. Muchos sostienen que la llegada del papa fue clave para precipitar el fin de la Guerra de Malvinas, no solo por sus conversaciones privadas con los militares argentinos sino por el mensaje y el ánimo que dejó en la población. En cada aparición pública insistió con el llamado a la paz: una paz justa, digna y duradera. El viaje había sido organizado con urgencia y en un contexto de alta tensión diplomática. Desde 1980, una misión vaticana había negociado con el gobierno y con la corona inglesa una visita de Juan Pablo II a Gran Bretaña, prevista entre el 28 de mayo y el 2 de junio. Cuando se confirmó, en la Argentina estalló el malestar. La Junta Militar y gran parte de la población esperaban que el papa cancelara ese viaje ante el conflicto armado. Desde el Vaticano, en cambio, insistían en que era una visita exclusivamente pastoral, sin contenido político, y que no había margen para suspenderla. Los militares intentaron que los medios iniciaran una campaña crítica contra el Vaticano, pero no lo lograron. Hubo quejas diplomáticas que nunca se hicieron públicas y múltiples presiones ejercidas por distintos canales. Los cardenales argentinos Juan Carlos Aramburu y Raúl Primatesta viajaron a la Santa Sede para transmitirle personalmente al papa el disgusto de los fieles por su visita a Inglaterra. Es muy probable que también llevaran algún mensaje reservado del gobierno nacional. El malestar argentino tuvo efecto. El 25 de mayo, Juan Pablo II dio a conocer una carta manuscrita dirigida a los argentinos. En ella explicaba que el viaje a Gran Bretaña había sido coordinado con mucha anticipación y que no podía decepcionar a los fieles que lo esperaban allí. Anunciaba también su intención de ir pronto a celebrar misa en Luján y aclaraba que esa visita breve no descartaba una más extensa y completa para más adelante. El texto cerraba con un llamado a la paz: "Mis días de permanencia en Gran Bretaña seguirán siendo una incesante plegaria en favor de la paz", decía la carta. En las negociaciones previas, la primera propuesta de los enviados vaticanos fue que Juan Pablo II volara directamente desde Londres a Buenos Aires, para no dar señales de parcialidad en el conflicto. El atentado que sufrió el 13 de mayo de 1981, perpetrado por Alí Agca, había parecido frenar el ritmo de viajes que lo distinguía de sus antecesores. Pero apenas se recuperó, Juan Pablo II retomó sus recorridos por el mundo. Con su llegada a la Argentina alcanzó los 200.000 kilómetros recorridos desde el inicio de su gestión, llevando su mensaje a todos los continentes. Seguí a Actualidad Nacional en X: @actualidad_nac
Compartí esta nota
Compartir en XCompartir en WhatsApp
Enterate de las noticias apenas salen: Seguir a @actualidad_nac en X

   
     
 
 
 
 
 
 
VER ARCHIVO DE NOTAS