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| domingo, 8 de noviembre de 2026 |
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El deporte argentino en las visitas del Papa
En 1982 y 1987, el Papa pisó suelo argentino dos veces.
La llegada del papa León XIV vuelve a conmover al país y trae a la memoria las dos visitas anteriores de un Sumo Pontífice a la Argentina. Ambas fueron protagonizadas por Juan Pablo II, con apenas cinco años de diferencia, y en contextos muy distintos de la historia nacional. La primera, en medio de la guerra de Malvinas. La segunda, en abril de 1987, cuando el país disfrutaba de los primeros años de democracia recuperada. En esos tiempos, el deporte argentino vivía una década plena de grandes figuras, tanto en el plano local como en el internacional.
La primera visita papal llegó el viernes 11 de junio, cuando Juan Pablo II aterrizó en Ezeiza a las 9:02. No estaba prevista originalmente: el pontífice tenía agendado un viaje a Gran Bretaña, pero al estallar el conflicto bélico en el Atlántico Sur, buscó la manera de estar en ambos países con poco tiempo de diferencia. Al bajar del avión, repitió el gesto que lo caracterizaba desde el inicio de su papado: besar el suelo como señal de agradecimiento. En los medios y hasta en las canciones que se aprendían en los colegios, se lo presentaba como un mensajero de la paz, en medio de una guerra que ya llevaba dos meses y que nadie imaginaba que estaba a punto de terminar de manera tan dolorosa.
Ese 1982 fue un año bisagra para el deporte argentino en varios frentes. En el fútbol, la selección protagonizó un gran fracaso en el Mundial de España. Tras la Copa del Mundo, se produjo un éxodo masivo hacia Europa: Diego Maradona, Daniel Passarella, Ramón Díaz, Mario Kempes, Juan Barbas y Patricio Hernández, entre otros, dejaron el fútbol local que los había visto brillar cada domingo.
En la Fórmula 1, el año comenzó con la inesperada continuidad de Carlos Alberto Reutemann en Williams, luego de haber perdido el título mundial por apenas un punto la temporada anterior. En la primera carrera, el Gran Premio de Sudáfrica, Lole sorprendió con un segundo puesto, siendo el escolta de Alain Prost. Fue el último podio de un piloto argentino en la Fórmula 1. Para el domingo 7 de marzo estaba programada la segunda competencia de la temporada, en el circuito de Buenos Aires, pero los problemas económicos llevaron a su cancelación. Poco después, tras su abandono en la carrera de Brasil, Reutemann anunció su retiro. No solo se iba un deportista extraordinario, sino que dejó un vacío que el paso de los años confirmó como imposible de llenar. De algún modo, varias décadas más tarde, lo está logrando Franco Colapinto.
El tenis también tuvo su protagonista. Guillermo Vilas vivió una segunda juventud y volvió a encaramarse entre los mejores del mundo, siendo una de las grandes figuras argentinas de ese año.
En el fútbol local, la temporada arrancó con la tradicional Copa de Oro de Mar del Plata, un cuadrangular lleno de figuras donde River se consagró campeón al ganarle a Boca en la última fecha por 1 a 0, con gol de Ramón Díaz. Poco después, los jugadores convocados por César Luis Menotti debían concentrarse en la Villa Marista de esa ciudad para iniciar la preparación mundialista, lo que les impedía seguir actuando en sus clubes. Ese Superclásico, en ese contexto, marcó un momento especial en la previa a España 82.
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