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| viernes, 6 de noviembre de 2026 |
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Empresarios: más cautela en 2027
El PBI crecería solo 1,2%, lejos del 4% esperado a inicio de año.
Con el fin de año a la vuelta de la esquina, el mundo empresarial ya tiene la vista puesta en 2027 e incorpora un nuevo elemento de preocupación a sus cálculos: la proximidad de las elecciones presidenciales. En el sector privado dan por descontado que habrá volatilidad financiera e intentos de cobertura por parte de los distintos actores, aunque reconocen que el Gobierno llega a esta etapa con mejores condiciones que en el ciclo electoral anterior.
La cautela no se explica únicamente por el clima político. También pesan las dudas sobre el desempeño de la economía real. Entre los empresarios no hay expectativas de un crecimiento significativo para el año próximo, y persiste la preocupación por la debilidad de la demanda, en particular en los sectores industriales.
"Se descuenta que va a haber volatilidad el año que viene, todos se van a querer proteger, pero el Gobierno tiene más herramientas que en la elección pasada", afirmó un empresario industrial presente en un foro económico reciente. Otro referente del sector privado coincidió en que el aumento del riesgo país responde principalmente a factores internos y consideró que ni los movimientos políticos en Estados Unidos ni la situación de Brasil modifican sustancialmente las perspectivas locales.
Esa lectura se alinea con el diagnóstico de la economista Mariana Camino, quien señaló que las proyecciones de actividad para este año se corrigieron a la baja. La estimación actual ubica el crecimiento del PBI en torno al 1,2%, muy lejos del 4% que se proyectaba a comienzos de año.
"Se complicó la inercia inflacionaria, hubo volatilidad anticipada por las elecciones y resistió bastante la recuperación del mercado interno. Incluso se discutió un trimestre de recesión. Pero varios indicadores muestran mejora: bajó la mora, creció el crédito y algunas actividades están repuntando. Hay elementos para sostener una proyección positiva, aunque no tan optimista como la de principio de año", explicó la especialista.
Camino también destacó que el Gobierno llega a este período con un activo clave: la estabilización lograda hasta ahora. "Hay movimientos de cobertura, pero no se ve ni en velocidad ni en volumen la antesala de una crisis. Se mantiene la estabilidad cambiaria, hay superávit y se está consiguiendo financiamiento. No le sobra nada, pero llega mejor que en la elección pasada", sostuvo.
Sin embargo, esa mayor capacidad para administrar tensiones financieras no implica que la economía vaya a acelerar su ritmo de crecimiento. El sector privado cree que las últimas medidas anunciadas por el ministro Luis Caputo tendrán un impacto limitado sobre la actividad.
"Los anuncios de Caputo son más señales que otra cosa y no cambian el dinamismo interno. Va a ser más relevante que la inflación siga bajando, que mejore el salario real y que eso se traslade a mayor consumo. Nadie espera un crecimiento importante el año que viene; todos están atentos a si el Gobierno tiene herramientas para sostener la estabilidad ante la volatilidad", analizó Camino.
Por su parte, la Fundación Mediterránea puso el foco en otro efecto posible de la proximidad electoral: la postergación de decisiones de inversión y producción ante las dudas sobre la continuidad del programa económico. Según esa entidad, la incertidumbre sobre el resultado de las elecciones y el respaldo social al rumbo actual puede llevar a las empresas a demorar compromisos u optar por estrategias más conservadoras, lo que a su vez podría afectar el desempeño económico del período.
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