viernes, 6 de noviembre de 2026
 
     

Riesgo país argentino supera 900 puntos



Subió más de 500 unidades desde julio por factores locales.

Riesgo país argentino supera 900 puntos

El riesgo país de la Argentina cerró el jueves por encima de los 900 puntos básicos, lo que representa una suba de más de 500 unidades desde los mínimos registrados en julio. El salto es llamativo no solo por su magnitud, sino también porque contrasta con lo que ocurrió en el resto de América Latina, donde los indicadores también subieron, pero de manera mucho más moderada. Brasil, que atravesó la sorpresa de la reelección de Lula da Silva, terminó con un índice de alrededor de 200 puntos. Paraguay, cuyo presidente renunció en medio de una crisis bancaria, cerró en apenas 146 unidades. La diferencia con la Argentina es enorme. Desde la Fundación Mediterránea estimaron que si el riesgo país argentino hubiera seguido la misma evolución que el de Ecuador desde julio, hoy debería estar cerca de las 570 unidades. Pero está muy lejos de ese valor. Según ese análisis, aproximadamente el 60% de la suba se explica por factores internos, no por el contexto global. ¿Por qué la Argentina reacciona tanto más que otros países? Una parte de la respuesta tiene que ver con el llamado beta de los bonos argentinos. Tanto funcionarios del equipo económico como analistas del mercado coinciden en que los títulos locales son más sensibles que los de otros emergentes a los cambios en el humor de los inversores. Eso se debe al historial de defaults e incertidumbre política acumulada a lo largo de los años. Natalia Martin, analista de PPI, explicó que los bonos globales argentinos amplifican las bajas en momentos de incertidumbre e indicó que el factor externo —como el aumento de las tasas internacionales u otras cuestiones regionales— no alcanza para explicar una suba de esta magnitud. Para ella, el gran interrogante del mercado sigue siendo la elección presidencial de 2027 y la continuidad del programa económico. "Para recuperar la confianza, será clave que la estabilización se traduzca en mejoras concretas en el empleo, el poder adquisitivo y la actividad", señaló. Alan Versalli, de Cocos, identificó tres factores. El primero es la fragilidad de las reservas netas frente a los vencimientos en dólares de los próximos años, sumado a que la Argentina todavía no logró volver a los mercados internacionales de crédito. El segundo es el vínculo con Estados Unidos: parte del apoyo de los inversores depende del respaldo norteamericano, por lo que las elecciones del martes en ese país también impactan directamente sobre los activos argentinos. El tercero es que el mercado ya está descontando la incertidumbre electoral de 2027 con mucha anticipación, y eso se refleja en los precios actuales. El asesor financiero José Ignacio Bano aportó una perspectiva adicional. Según su análisis, la deuda argentina no puede ser clasificada plenamente dentro del universo emergente, porque la participación de inversores institucionales internacionales —fondos de largo plazo que suelen mantener sus carteras durante años— es muy pequeña. La mayoría de los bonos están en manos de inversores argentinos, muchos de ellos minoristas, lo que hace que el mercado sea más volátil e influenciable por el humor del momento. "Tiene que ver mucho con el ánimo del inversor, sobre todo del minorista", resumió Bano. En síntesis, la suba del riesgo país combina un contexto internacional menos favorable con una serie de debilidades propias: reservas bajas, falta de acceso al financiamiento externo, incertidumbre política de cara a las próximas elecciones y una base de inversores locales que amplifica cualquier movimiento del mercado. Seguí a Actualidad Nacional en X: @actualidad_nac
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