jueves, 5 de noviembre de 2026
 
     
Macri duda si ir a la misa del papa León XIV

El expresidente evitaría la ceremonia del lunes en Palermo para no encontrarse con su primo Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño.



La visita del papa León XIV a la Argentina puso en evidencia una nueva fisura dentro de la familia Macri. Mauricio Macri todavía no confirmó si estará presente en la misa del próximo lunes en el Monumento de los Españoles, en Palermo, e informaron que el motivo principal es su resistencia a compartir ese espacio con su primo Jorge Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, quien le cursó la invitación. La convocatoria al expresidente había sido confirmada a comienzos de semana. Su nombre figuraba en la lista de invitados especiales del Gobierno porteño e incluso tenía un lugar reservado en el sector de autoridades. Sin embargo, lo que parecía una presencia asegurada quedó en duda. Para Mauricio, la posibilidad de coincidir con su primo en la misma ceremonia se convirtió en un obstáculo, a pesar de la trascendencia institucional e histórica que tiene la primera visita del Pontífice al país. Fuentes calificadas del PRO indicaron que el factor central en las dudas del expresidente es su malestar con Jorge Macri. La situación llegó incluso al Gobierno nacional: interlocutores de la Casa Rosada se comunicaron con el fundador del partido para pedirle que hiciera el esfuerzo de asistir. La administración de Javier Milei busca que Mauricio forme parte de uno de los actos centrales de la visita papal, más allá de los conflictos internos que lo separan del jefe de Gobierno porteño. Por ahora, esa gestión no tuvo efecto. La decisión sigue abierta y podría resolverse antes del lunes, cuando León XIV celebre la misa a las 11.30 en la intersección de las avenidas del Libertador y Sarmiento. En ese acto también estará el presidente Milei, junto a autoridades nacionales, representantes de la Iglesia e otros invitados especiales. El episodio adquiere una dimensión mayor porque el Gobierno nacional resolvió no convocar a los expresidentes argentinos a la recepción institucional del domingo en el Palacio Libertad. Quedaron fuera de esa lista Alberto Fernández, Cristina Kirchner —quien cumple prisión domiciliaria por el caso Vialidad—, Eduardo Duhalde y Adolfo Rodríguez Saá. En cambio, sí fueron convocados los 24 gobernadores, legisladores y la vicepresidenta Victoria Villarruel. Mauricio Macri aparecía como una excepción dentro de ese esquema de exclusión, ya que recibió una invitación del Gobierno de la Ciudad —no del Ejecutivo nacional— para asistir a la misa. Esa convocatoria se interpretó como una vía para que el expresidente participara de la visita del Pontífice sin tensionar el protocolo de la Casa Rosada. Ahora ese escenario cambió. Las tensiones entre Mauricio y Jorge Macri no son nuevas, aunque durante meses ambos buscaron evitar que las diferencias se volvieran públicas. El vínculo combina cuestiones familiares, discrepancias sobre la gestión de la Ciudad y una disputa por la conducción política del PRO en el distrito que el partido gobierna de manera ininterrumpida desde 2007. El deterioro se profundizó tras las elecciones legislativas porteñas de mayo de 2025. En esos comicios, el PRO llevó a Silvia Lospennato como primera candidata y terminó tercero, detrás de La Libertad Avanza —que postuló a Manuel Adorni— y del peronismo, encabezado por Leandro Santoro. El resultado agravó las diferencias internas y dejó al partido en una posición incómoda frente al escenario político que se viene. La misa del papa se convirtió, así, en el nuevo espejo de esa crisis familiar y política. Seguí a Actualidad Nacional en X: @actualidad_nac
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