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| domingo, 1 de noviembre de 2026 |
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Milei enfrenta trampa inflacionaria
Reactivar la economía sin disparar precios, el dilema electoral.
El presidente Javier Milei se encuentra ante uno de los desafíos más complejos de su gestión: cómo hacer crecer la economía sin que la inflación vuelva a dispararse, todo esto en la antesala de un año electoral clave de cara a las presidenciales de 2027.
El contexto no es sencillo. Entre abril y septiembre, la Argentina registró caídas consecutivas en su actividad económica, lo que la llevó técnicamente a una recesión. El panorama es dispar según las regiones: mientras algunas provincias vinculadas a la minería y energía muestran señales positivas, otras como la Ciudad de Buenos Aires registran una merma del 10% en la recaudación, impulsada por la caída en el comercio.
Desde el Fondo Monetario Internacional, encabezado por Kristalina Georgieva, se respaldaron las políticas económicas del Gobierno pero se pidió que se fomente la inversión, la creación de empleo y el crecimiento. Un pedido que pone en evidencia la necesidad de avanzar en medidas concretas que mejoren la situación de la población.
El problema central es que las herramientas disponibles tienen tiempos de maduración prolongados. Un impulso fuerte al crédito hipotecario, por ejemplo, tardaría al menos seis meses en generar un impacto real. A esto se suman los estrictos criterios de los bancos para otorgar préstamos y las dificultades de muchas familias para calificar, producto del deterioro salarial acumulado durante años frente a la inflación.
El Gobierno se encuentra así en una verdadera encrucijada: necesita calentar el consumo y reactivar la economía, pero sin generar presiones inflacionarias, y con medidas que muestren resultados rápidos antes de que arranque la campaña electoral.
Las consultoras privadas estiman una inflación mensual de entre 1,8% y 1,9% hasta diciembre, pero desde el propio Ejecutivo ya advirtieron sobre factores que podrían empujar los precios al alza. El propio Milei reconoció que le gustaría que la inflación ya mostrara meses comenzando con cero.
El Banco Central, conducido por Santiago Bausili, alertó en su informe de política monetaria de septiembre que durante el cuarto trimestre la estacionalidad desfavorable del precio de la carne vacuna y la aceleración de ciertos ítems regulados podrían generar presiones alcistas de manera transitoria.
El mismo documento oficial señala que si bien el sesgo de las políticas fiscal y monetaria debería conducir a un descenso de la inflación en lo que resta del año, existen factores que podrían empujarla temporalmente hacia arriba. Entre ellos se destacan las subas estacionales de la carne vacuna, que históricamente se acentúan entre noviembre y diciembre, los aumentos del gas por red en el marco de la reducción de subsidios por Zona Fría, y el incremento en el precio de las naftas registrado a fines de septiembre, que impactará de lleno en la inflación de octubre.
A este cuadro se suma que los alimentos llevan dos meses subiendo de manera sostenida, con incrementos de entre 2,3% y 2,7% mensuales por encima de la inflación general. Las tarifas de luz, las cuotas de colegios privados y los servicios de medicina prepaga también contribuyen a la presión sobre los bolsillos, pese a que el Estado nacional otorgó mayores subsidios a empresas de transporte para intentar contener las subas en ese sector.
El escenario plantea un equilibrio delicado: cualquier medida de estímulo demasiado agresiva podría echar por tierra los avances en materia de desinflación, el principal logro que el Gobierno exhibe de cara a la ciudadanía y a los mercados internacionales.Más noticias de Actualidad Nacional
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