viernes, 30 de octubre de 2026
 
     
Bullrich genera tensión en el oficialismo

Las Fuerzas del Cielo la cuestionan por reconocer el triunfo de Lula, mientras crece el malestar interno por su rol en el Consejo de Seguridad Nacional.



La ministra de Seguridad Patricia Bullrich se convirtió en el centro de una nueva tormenta dentro del Gobierno nacional. Por primera vez, un sector del oficialismo vinculado a Santiago Caputo decidió diferenciarse de ella de manera abierta, mientras que el entorno de Karina Milei optó por ignorar el episodio e intentar bajarlo de tono. El detonante inmediato fue la decisión de Bullrich de reconocer públicamente la derrota de Flávio Bolsonaro y el triunfo de Lula da Silva en Brasil. Esa postura chocó de frente con la de Javier Milei, quien mantuvo un silencio total sobre el resultado electoral brasileño e incluso evitó pronunciarse a través de su canciller. Para el sector identificado con Las Fuerzas del Cielo, ese gesto de la ministra representó una afrenta política inaceptable. El malestar se hizo visible a través de un posteo del legislador bonaerense Agustín Romo, referenciado en el ala de Caputo. En su cuenta de X escribió: "Este es un gobierno de derecha. No de centro ni de centro derecha. Las tibiezas déjenlas en sus casas. Córranse que la libertad avanza". En la Casa Rosada confirmaron que el mensaje estaba dirigido directamente a Bullrich. En el Senado también lo interpretaron así, aunque prefirieron restarle importancia. A ese conflicto se sumó otro foco de tensión: los caputistas sospechan que Bullrich estuvo detrás de la incorporación del Ministerio de Seguridad al Consejo de Seguridad Nacional, en el marco del dictamen del proyecto sobre Malvinas. Caputo había dejado en claro, también vía X, que quería que ese organismo quedara integrado únicamente por el área de Inteligencia. También circularon versiones sobre un supuesto interés de Martín Menem en sumar legisladores al Consejo, algo que finalmente no ocurrió y que desde su entorno negaron categóricamente. En el bullrichismo, en cambio, rechazan cualquier responsabilidad en esa modificación. Sostienen que la inclusión del Ministerio de Seguridad fue una concesión a los aliados durante la negociación parlamentaria e insisten en que Caputo estaba al tanto de ese pedido. "Se creen 007, son ridículos", dijo uno de sus colaboradores al referirse a quienes la cuestionan. Además argumentaron que la presencia de esa cartera apuntaba a otorgarle "legalidad" al organismo. Quienes defendían el proyecto original rechazaron esa lectura. Señalaron que en otros países, como Estados Unidos, el consejero de seguridad nacional cumple un rol más estratégico e independiente, sin estar condicionado por las fuerzas de seguridad internas. Fuentes del bloque de Diputados que participaron del debate aseguraron, en reserva, que Bullrich no tuvo ninguna intervención en el asunto. Indicaron que la inclusión del Ministerio de Seguridad fue impulsada por varios diputados, sin precisar de qué bloques, y aceptada luego por Menem. También aclararon que entre la Cámara baja y la senadora no existe coordinación en los temas legislativos. El trasfondo de todo este episodio revela una interna que viene de larga data. Bullrich ya era observada con desconfianza por parte del sector de Caputo, que no la considera adecuada para el cargo e no le perdona haber complicado iniciativas que ese espacio había planificado. Mientras ella misma admite en privado su hartazgo con una mesa política que, según su visión, no toma decisiones y donde todos priorizan las peleas internas por sobre los objetivos electorales del año próximo, las fracturas dentro del oficialismo parecen profundizarse.
   
     
 
 
 
 
 
 
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