miércoles, 28 de octubre de 2026
 
     
Por qué ganó Lula en Brasil: los factores que inclinaron

Las medidas sociales, la movilización ciudadana y la estrategia digital fueron claves para ampliar el respaldo al presidente brasileño



La victoria deLuiz Inácio Lula da Silvaen lasegunda vuelta de Brasildejó una escena que excede el resultado en las urnas: medidas sociales anunciadas antes del balotaje, una campaña digital que volvió a disputar las redes, movilización ciudadana y una baja de la abstención se combinaron en una elección atravesada por el temor a un retroceso institucional. Para la analista internacional brasileñaCarolina Pedroso, el clima que rodeó la votación tuvo una raíz precisa: “El 2022 no terminó”, expresó en Infobae Al Mediodía. Desde el otro lado de ese diagnóstico, el periodista brasileñoMárcio Resendeordenó las razones del triunfo en cinco factores y puso el foco, desde el comienzo, en las decisiones tomadas por el Gobierno antes de la segunda vuelta. “Vimos mucha gente en la calle, universitarios, estudiantes”, señaló al describir una movilización que, según la lectura de Resende, acompañó la recuperación electoral de Lula. Pedroso sostuvo que los anuncios oficiales realizados antes de la elección fueron decisivos para ampliar el respaldo al presidente electo, sobre todo entre trabajadores y votantes que no habían acompañado al Partido de los Trabajadores (PT) en la primera vuelta. “Han sido fundamentalespara movilizar una parte del electorado”, afirmó la analista brasileña. Resende incluyó entre esas decisiones el fin de las apuestas en línea, los aumentos delBolsa Família, beneficios para microempresarios y cambios en las normas laborales, como un descanso mínimo de dos días sin reducción salarial. Para Pedroso, la incidencia de esas medidas se explica por su impacto inmediato: “Son medidas muy concretas, muy sentidas en el día a día”. La disputa por el voto también se trasladó a las pantallas. El periodista señaló que el PT y los sectores de izquierda recuperaron terreno en las redes sociales después de la primera vuelta, un ámbito que, hasta entonces, había permanecido bajo un claro predominio del bolsonarismo. “La reacción surgió de forma espontánea”, sostuvo Resende, al diferenciarla de una campaña paga. Entre los ejemplos mencionó el crecimiento deExército de Lula, un canal impulsado por el diputado brasileñoAndré Janonesque, según su relato, alcanzó a diez millones de personas. Esa circulación de contenidos incluyó además comparaciones con los efectos de los ajustes fiscales enArgentinay cuestionamientos al respaldo de Javier Milei a Flávio Bolsonaro. “Llegó a diez millones de personas”, remarcó el periodista sobre el alcance del espacio digital. Para Resende, una parte de la energía de la campaña no salió de las estructuras partidarias. En los días previos a la votación hubo universitarios, estudiantes y otros grupos que promovieron la asistencia a los centros electorales y el voto. “No era liderado por nadie, ningún partido”, dijo sobre ese movimiento ciudadano. Esa red de gestos cotidianos también apareció, según el periodista, en el traslado de votantes. Resende rechazó que la reducción de la abstención pudiera atribuirse solo a la maquinaria de las fuerzas políticas y describió una dinámica de apoyo entre personas cercanas: “Yo con mi vecino, con mi familia, que te llevo a dedo”. El dato acompañó esa percepción. La abstención bajó del 21,08% de la primera vuelta al 19,22% del balotaje, y Lula obtuvo seis millones de votos adicionales cuando, de acuerdo con el cálculo de Resende, necesitaba entre dos millones y medio y tres millones para imponerse. “Lula necesitaba entre dos millones y medio y tres millones de votos más”, explicó el periodista. Para él, la decisión de concurrir a votar estuvo ligada a una preocupación por el sistema político brasileño. “Un miedo a perder la democracia, el estado de derecho democrático”, afirmó Resende, quien ubicó ese temor entre los motores de la participación que terminó por inclinar la elección. Pedroso coincidió en que el debate electoral estuvo marcado por la amenaza de un deterioro democrático y vinculó esa preocupación con antecedentes del bolsonarismo, incluidas sus relaciones con sectores políticos y milicias y las acusaciones de corrupción enRío de Janeiro. “El bolsonarismo utiliza las reglas democráticas para perjudicar la democracia en su sustancia”, sostuvo.
   
     
 
 
 
 
 
 
VER ARCHIVO DE NOTAS