miércoles, 28 de octubre de 2026
 
     
Kicillof celebró el triunfo de Lula

El gobernador bonaerense calificó la reelección del líder brasileño como un quiebre regional y una derrota directa para Milei e Trump.



El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, festejó la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y la interpretó como una derrota política directa para Javier Milei e para Donald Trump. Para el mandatario bonaerense, el resultado no es solo una buena noticia para el pueblo brasileño, sino también una señal de que la avanzada de la ultraderecha en América Latina tiene límites concretos. Kicillof fue contundente al señalar que el triunfo del Partido de los Trabajadores (PT) desarmó la narrativa que el gobierno nacional intentaba exportar al continente. Según su lectura, la 'motosierra' de Milei se usaba como propaganda en otros países, incluso en España, para mostrar que las políticas de ajuste y recorte de derechos eran un éxito. El resultado en Brasil vino a contradecir esa lectura. El gobernador también destacó la capacidad de Lula para revertir una elección que muchos daban por perdida. Resaltó que el líder brasileño tomó decisiones estratégicas durante la campaña, cambió su forma de comunicarse con la ciudadanía e logró generar una movilización masiva que terminó inclinando la balanza. Para Kicillof, ese triunfo fue ante todo una decisión soberana del pueblo brasileño, que eligió no condenarse a un gobierno de ultraderecha. En términos geopolíticos, el mandatario bonaerense advirtió que el impacto del resultado va mucho más allá de las fronteras brasileñas. 'Si Brasil se pintaba de ultraderecha, la situación de la Argentina a partir de las elecciones del año que viene era muy distinta', afirmó. Para él, la victoria de Lula frena lo que parecía una tendencia inevitable en la región. Kicillof también apuntó contra la injerencia externa en el proceso electoral brasileño. Señaló que tanto Trump como Milei intentaron influir en la campaña con herramientas muy poderosas e fracasaron. En esa misma línea, cuestionó duramente el vínculo entre el gobierno argentino e Washington, al que describió como una relación de sumisión clara, visible tanto en los votos en la ONU como en los acuerdos firmados que, según su visión, insertan a la Argentina dentro de la agenda norteamericana e su doctrina Monroe, con consecuencias sobre los recursos naturales e la política militar del país. El gobernador recordó además episodios que consideró alarmantes: las declaraciones del propio Trump sobre cómo debían votar los argentinos e las consecuencias de votar distinto, e incluso una maniobra del secretario del Tesoro de Estados Unidos comprando pesos argentinos desde el exterior, algo que calificó como sin precedentes. De cara a las elecciones del año próximo, Kicillof no ocultó su preocupación por la voluntad externa de influir en el electorado argentino, ya sea mediante apoyos explícitos u amenazas veladas o directas al votante. Consultado sobre las lecciones que deja la campaña de Lula para el peronismo local, el gobernador subrayó la convicción e el vínculo profundo que el líder brasileño supo construir con su pueblo. 'Lula decía: esto no le puede pasar a Brasil, e Brasil comprendió que no había motosierra que le sirviera', resumió. Sobre la posibilidad de armar un frente similar en la Argentina de cara a las próximas elecciones, Kicillof prefirió ser cauteloso e no adelantar definiciones sobre la configuración electoral que tomará la oposición.
   
     
 
 
 
 
 
 
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