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| domingo, 8 de noviembre de 2026 |
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Kicillof y Máximo Kirchner negocian tregua en el PJ
Se reunieron en secreto para ordenar la convivencia bonaerense. El congreso partidario está fijado para el 21 de noviembre en La Plata.
La escena tiene todos los condimentos del folclore peronista. Los cierres de listas suelen dejar heridos y anécdotas para el recuerdo. El último episodio que quedó grabado en la memoria del espacio fue el enfrentamiento cara a cara entre Sergio Massa y Axel Kicillof, cuando el primero descubrió que el gobernador había presentado listas de manera preventiva por si no llegaba a un acuerdo con Cristina Kirchner. Fue en julio del último año. Desde entonces, la fractura pareció avanzar sin freno.
Pero algo cambió. En medio de un clima que apunta a la ruptura definitiva, Kicillof y Máximo Kirchner ensayaron una tregua. El martes mantuvieron un encuentro reservado para ordenar la convivencia dentro del PJ bonaerense. Desde la Gobernación fueron escuetos: "Fue una reunión correcta", dijeron, y aclararon: "Solo fue por el PJ bonaerense". En La Cámpora también optaron por el silencio.
El encuentro se produjo luego de que Kicillof rechazara "el dedo" de Cristina Kirchner para definir candidaturas, y después de que la expresidenta blanqueara desde The Washington Post el deseo de volver a la Casa Rosada. A eso se sumó que desde la ONU desarmaron las expectativas de una rápida pronunciación sobre el derecho a ser votada, ya que la condena en la causa Vialidad la inhabilitó de por vida para ejercer cargos públicos.
En ese marco, el Consejo del PJ bonaerense que conduce Kicillof convocó a un congreso partidario para el 21 de noviembre en La Plata, con el objetivo de formalizar la presidencia de Máximo Kirchner en el organismo que define las alianzas electorales. El intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, seguirá al frente de la Junta Electoral. "El congreso es un arma que tiene La Cámpora, pero nada es determinante", advierte un peronista con experiencia en las reglas del juego interno.
La advertencia que circula entre los dirigentes del espacio es clara: "Si el peronismo va dividido, pierde la Provincia de Buenos Aires". Y la Provincia es la obsesión de Cristina Kirchner. Algunos señalan además que Kicillof no aprovechó herramientas clave de poder que tenía a mano, como la designación de jueces en la Corte bonaerense.
Por el lado del kicillofismo, ya hay al menos tres nombres en danza para la gobernación: Jorge Ferraresi, intendente de Avellaneda que ya tomó licencia para volcarse a la campaña; Julio Alak, intendente de La Plata, que con 68 años y después de haber gobernado esa ciudad durante 16 años consecutivos entre 1991 y 2007 aspira a dar un salto; y Gabriel Katopodis, que construye su candidatura desde el Ministerio de Obras Públicas bonaerense.
"De los tres, el que más chances tiene de ser un candidato de consenso con Cristina es Julio", señala un peronista histórico. Alak fue ministro de Justicia de CFK entre 2009 y 2015, durante seis años, un período que en La Plata consideran récord desde 1954. Pero hay un detalle que no pasa desapercibido: cada vez que la visita en San José 1, aparece con una caja de macarons, para deleite de Cristina Kirchner.
El nombre que Cristina Kirchner impulsa para la Provincia es el de Wado de Pedro. Después de haberlo quemado con la candidatura presidencial que el mercedino tuvo que retirar para apoyar a Massa en 2023, la lógica indica que ahora le llega su turno en la carrera bonaerense.
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