miércoles, 4 de noviembre de 2026
 
     
Malestar global: vivienda, salarios e incertidumbre

La politóloga española Cristina Monge analizó las causas del descontento que erosiona la confianza en las democracias e impulsa liderazgos autoritarios.



El encarecimiento de la vivienda, los salarios que no alcanzan, la crisis climática e instituciones que ya no generan confianza forman el mapa del malestar que atraviesa a las democracias en todo el mundo. Así lo planteó Cristina Monge, politóloga y socióloga española, autora del libro Contra el descontento. "Nos sobran los motivos para estar descontentos y para expresar malestar", afirmó Monge, quien dedicó más de la mitad de su libro a revisar las causas profundas de ese estado de ánimo colectivo. Sin embargo, su propuesta no se detiene en el diagnóstico: "Tomemos estos descontentos, estos malestares y hagamos de ellos una fuerza de transformación social", sostuvo. La pregunta central, explicó, surge después de reconocer los problemas: "¿Qué hacemos con todo esto?". Su respuesta apunta a canalizar esa energía hacia "el futuro que queramos construir", en lugar de dejarla atrapada en la queja o la parálisis. Uno de los conceptos que atraviesa su análisis es la incertidumbre. Las alarmas por la crisis climática —con olas de calor, inundaciones e incendios forestales— se suman a las dudas sobre los efectos de la revolución digital, la inteligencia artificial y los cambios en el mercado de trabajo. "La incertidumbre creo que es una de las palabras clave del momento actual", señaló la especialista. Pero esa incertidumbre no es solo económica o ambiental. También golpea la confianza en las instituciones: gobiernos, parlamentos, partidos políticos, universidades y tribunales. "Desconfiamos de las instituciones", resumió Monge. Cuando el futuro aparece asociado al riesgo y las estructuras tradicionales dejan de ofrecer respuestas convincentes, ganan terreno los discursos que idealizan un pasado que, según los que los proponen, fue mejor. "Miramos hacia adelante y vemos un futuro distópico, un futuro horrible", describió. En ese contexto analizó el comportamiento electoral de sectores de Estados Unidos que primero votaron a Donald Trump y luego respaldaron al Partido Demócrata. Para esos votantes, explicó, Trump representaba una alternativa al sistema, pero la expectativa se fue desgastando cuando sus políticas no mejoraron las condiciones de vida concretas de quienes lo habían apoyado. "Donald Trump no les está protegiendo", afirmó. "Han visto lo que se dice y ese voto ha cambiado radicalmente", agregó. La observación apunta a una pregunta de fondo: cuánto tiempo puede sostenerse una promesa de cambio cuando la vida cotidiana no mejora. En ese esquema, la vivienda ocupa un lugar central. "El problema de la vivienda es un problema no solamente de la Argentina", afirmó Monge, quien vinculó ese conflicto con movilizaciones sociales en España y con la dificultad de amplios sectores para sostener un alquiler o acceder a una casa propia. La comparación con el movimiento del 15-M ilustra cómo se desplazó el problema en ese país: mientras que entonces las protestas apuntaban contra los desalojos por hipotecas impagas, hoy el foco está puesto en quienes directamente no pueden afrontar un alquiler. "Hay un cambio enorme", resumió la politóloga. El hilo que conecta todos estos fenómenos, según Monge, es la necesidad de transformar el malestar en motor de cambio. No como negación del descontento, sino como punto de partida para construir algo distinto. Seguí a Actualidad Nacional en X: @actualidad_nac
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