miércoles, 4 de noviembre de 2026
 
     
Messi: por qué dejó de correr

Un análisis detalla sus cinco transformaciones tácticas en 20 años.



Lionel Messi sigue siendo protagonista en la élite del fútbol mundial e invariablemente su vigencia despierta curiosidad. A lo largo de dos décadas, sus entrenadores lo ubicaron en distintas zonas del campo con roles que fueron cambiando según la táctica de cada equipo. Un analista español realizó un informe exhaustivo que reconstruye esa evolución e intenta responder una pregunta que parece simple pero esconde mucha complejidad: por qué el rosarino dejó de correr a los 24 años. El trabajo sostiene que Messi transformó su juego cinco veces en veinte años e identifica ese proceso como el secreto detrás de una longevidad que no tiene precedentes en el fútbol de alto nivel. El análisis recorre con precisión cómo cada entrenador que dirigió al argentino —desde Frank Rijkaard hasta Lionel Scaloni— fue liberándolo de cargas defensivas para concentrar toda su energía en lo que mejor hace: generar goles e inclinar la cancha a favor de su equipo. El punto de partida es 2007, cuando Leo jugaba en el Barcelona de Rijkaard. Era un extremo derecho de explosión pura, velocidad e irrupción. El técnico neerlandés detectó algo que los demás apenas intuían: exigirle participación en la elaboración desde el mediocampo lo desgastaría físicamente antes de tiempo. La solución fue ubicarlo en la banda derecha, donde podía recibir abierto, atacar con la pelota dominada e imponer su desequilibrio sin acumular kilómetros innecesarios. En un equipo que giraba alrededor de Ronaldinho y Samuel Eto'o, Messi era la pieza que debía llegar fresca al momento del uno contra uno. La transformación más profunda llegó en 2009. Pep Guardiola entendió que mantener a Messi pegado a la banda era desperdiciar la mayor parte de sus condiciones. El entrenador catalán empezó a utilizarlo como falso nueve, una decisión que alteró tanto la carrera del argentino como el funcionamiento ofensivo del Barcelona. La Pulga dejó de tener una referencia fija e inició un movimiento permanente entre los mediocampistas y los defensores rivales. Cuando retrocedía a buscar la pelota, los centrales debían elegir entre seguirlo —dejando espacios— o quedarse en posición y permitirle jugar con libertad. Ninguna opción era favorable para el rival. Pero la clave táctica más importante es otra: el rol de falso nueve le permitió a Messi caminar más y conservar energía. Ya no necesitaba arrancar desde la banda ni presionar en campo contrario. Podía observar, posicionarse e intervenir en el momento justo. Xavi e Iniesta sostenían la circulación, los movimientos de los compañeros generaban los espacios y Messi llegaba fresco a la situación decisiva. Con Luis Enrique desde 2014 llegó otra capa de sofisticación. La llegada de Neymar y Luis Suárez permitió construir la famosa MSN, pero el ajuste más relevante para la evolución de Messi fue el rol de Iván Rakitic como escudero defensivo. El mediocampista croata cubría la banda derecha de manera sistemática, lo que liberó al argentino de cualquier obligación de replegarse. Messi podía retroceder para elaborar, combinar por dentro y elegir el momento de acelerar sin presiones defensivas. Suárez aportaba la referencia en el área, Neymar desequilibraba desde la izquierda y Messi era el conductor y definidor sin obligaciones de desgaste. Esa estructura fue decisiva en la conquista de la Champions League de 2015. Con Ernesto Valverde desde 2017, el Barcelona atravesaba cambios importantes tras la partida de Neymar. El entrenador encontró nuevas maneras de proteger al argentino tácticamente, aunque el equipo comenzaba a mostrar cierta rigidez estructural. El proceso culminó con Lionel Scaloni en la Selección Argentina, quien terminó de perfeccionar ese modelo: rodear a Messi de jugadores que corran, presionen y recuperen, mientras él administra su energía y decide cuándo y dónde aparece para ser determinante. El resultado fue la conquista de la Copa del Mundo en Qatar 2022, con Messi como figura indiscutida a los 35 años. La conclusión del análisis es clara: dejar de correr no fue una limitación, sino una decisión táctica que extendió su carrera y multiplicó su efectividad. Seguí a Actualidad Nacional en X: @actualidad_nac
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