martes, 3 de noviembre de 2026
 
     
Argentina quiere exportar tecnología nuclear

El país evalúa construir un reactor modular en Atucha.



La energía nuclear recupera relevancia a nivel mundial. La creciente demanda de electricidad constante —especialmente para alimentar centros de datos e inteligencia artificial— vuelve a poner en el centro de la escena a este tipo de generación. La Argentina, con 76 años de historia en el sector e instalaciones que proveen cerca del 10% de la electricidad del país, busca convertir esa experiencia acumulada en una palanca para crecer e invertir. Federico Ramos Napoli, funcionario del área energética, explicó que el Gobierno nacional recibió una iniciativa privada para levantar el primer reactor modular pequeño —conocido como SMR, por sus siglas en inglés— de carácter comercial en el complejo de Atucha. Según detalló, la propuesta se encuentra en plena etapa de evaluación e implica una oportunidad concreta para generar valor en el territorio nacional e irradiar conocimiento tecnológico hacia otros países. Ramos Napoli también puso el foco en la necesidad de retomar la producción local de uranio. El horizonte planteado es de tres a cuatro años, con la meta de satisfacer la demanda interna e incluso abrir una ventana exportadora. En ese marco, mencionó la urgencia de resolver pasivos ambientales pendientes, entre ellos los asociados al yacimiento Sierra Pintada, ubicado en la provincia de Mendoza. Por su parte, Juan Martín Campos, presidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), describió cómo la empresa consolidó su autonomía técnica a lo largo de las décadas. Cuando Siemens —el diseñador original de las centrales— dejó de operar en el país, NASA tuvo que asumir ese rol e instituirse como su propia autoridad de diseño. Eso le permitió desarrollar una capacidad técnica que hoy es considerada superior a la del resto de la región. Esa independencia se traduce en habilidades concretas: reparaciones de alta complejidad, mejoras en los sistemas existentes, extensiones de vida útil de las instalaciones e incluso la posibilidad de exportar ingeniería y servicios especializados a otros países. Campos también destacó el aporte de la nuclear a la estabilidad de la red eléctrica. A diferencia de otras fuentes, la energía atómica es de base: genera electricidad de manera continua, las 24 horas del día, los siete días de la semana. En cuanto a los residuos radiactivos, el directivo señaló que el volumen generado por unidad de electricidad producida es reducido y que su gestión requiere procedimientos específicos de almacenamiento y seguridad. La confianza internacional que despierta la capacidad técnica argentina, agregó, abre puertas para participar en proyectos nucleares en el exterior. El panorama que se dibuja combina experiencia, infraestructura consolidada e incorporación de nuevas tecnologías. El desarrollo de reactores modulares, la recuperación de la producción de uranio y la exportación de conocimiento especializado son algunas de las líneas que podrían ampliar el peso del sector en la economía nacional. Para que ese potencial se concrete, serán indispensables la inversión sostenida, la planificación a largo plazo y la formación de recursos humanos calificados. El desafío central es claro: transformar la trayectoria nuclear argentina en una plataforma real para nuevos proyectos y una presencia más activa en el mercado energético internacional. Seguí a Actualidad Nacional en X: @actualidad_nac
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