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| martes, 3 de noviembre de 2026 |
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Llaryora: "33 mil pymes cerradas no se ignoran"
El gobernador de Córdoba habló en la Conferencia Industrial de la UIA y reclamó políticas para evitar 300 mil empleos perdidos.
El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, salió a interpelar al Gobierno nacional durante la 32° Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina, realizada en Buenos Aires. Su mensaje fue directo: el Estado no puede ignorar el cierre masivo de pequeñas e industrias medianas ni la destrucción de empleo que eso implica.
"El Gobierno nacional no puede mirar para otro lado frente a lo que está pasando con el cierre de 33 mil pymes y 300 mil puestos de trabajo que se han caído", afirmó el mandatario cordobés.
Llaryora compartió el panel con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. El debate giró en torno a la integración de las cadenas de valor regionales y las posibilidades de desarrollo industrial a partir de inversiones en minería y energía. En ese marco, el cordobés advirtió que el crecimiento de esos sectores no puede hacerse a costa de las actividades que sostuvieron la economía argentina durante décadas.
"Estamos potenciando los nuevos motores de la Argentina, pero tenemos otros motores a los cuales hay que asistir", señaló. Como ejemplos concretos de la situación que atraviesa el sector, mencionó a Metalfor y Pauny, dos empresas cordobesas dedicadas a la maquinaria agrícola. Según explicó, se trata de firmas bien gestionadas que llegaron a ser líderes en el país, pero que hoy enfrentan serias dificultades.
El gobernador subrayó que la Argentina necesita una estrategia nacional de desarrollo industrial que contemple tanto los nuevos sectores como las empresas con estructura productiva ya consolidada. Destacó el peso de la agroindustria en Córdoba, Santa Fe y el interior bonaerense, donde identificó más de 470 grandes compañías vinculadas a esa actividad.
"Lo hacen todos los países del mundo. Nosotros estamos acompañando, pero tenés que tener una estrategia para conservar también estos niveles de desarrollo", remarcó.
Uno de los puntos más fuertes de su exposición fue la advertencia sobre el efecto en cadena que genera la crisis de las grandes empresas sobre sus proveedores. En el caso de Pauny, indicó que trabajadores habían quedado sin actividad y que firmas relacionadas suspendían turnos. El problema, aclaró, no se limita a las compañías principales sino que se extiende al segundo, tercer y cuarto anillo de proveedores que dependen de ellas.
"Esto va a pasar a ser un nivel de desempleo altísimo en los pueblos del interior", alertó. Y graficó su postura con una imagen contundente: "La inteligencia es desarrollar nuevos motores para que no se te apaguen otros. Desarrollar un nuevo motor para apagar el otro no es inteligente".
Sobre el final del intercambio, Llaryora también se refirió a la posibilidad de un pacto federal fiscal con la Nación. Se mostró dispuesto a discutir una reforma tributaria integral, pero cuestionó la metodología del Gobierno: anunciar propuestas públicamente antes de negociarlas con las provincias.
"Hay que sentarse seriamente. No tirar una consigna y después venir a preguntarnos qué opinamos sobre la consigna que ya tiraste a la prensa", cuestionó. En esa línea, planteó que cualquier reducción impositiva debe incluir también los tributos nacionales que no se coparticipan, como el impuesto al débito y crédito bancario.
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