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| miércoles, 28 de octubre de 2026 |
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El sistema previsional pierde recaudación
La informalidad laboral, menos aportantes e implementación del FAL generarán una pérdida estimada en $7,8 billones anuales.
El sistema previsional argentino enfrenta una tormenta perfecta: cada vez menos trabajadores realizan aportes jubilatorios, la informalidad laboral crece sostenidamente e el impacto del nuevo Fondo de Asistencia Laboral (FAL) —que entra en vigencia el 1 de diciembre— amenaza con profundizar el deterioro del financiamiento de la Seguridad Social.
Según datos del primer trimestre de este año relevados por la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, del total de 13.471.636 trabajadores ocupados, apenas el 45,2% realiza aportes al sistema previsional, es decir, 6.084.751 personas. Un 28,3% directamente no aporta, mientras que otro 26,2% no registra datos. En conjunto, quienes no aportan u se hallan en situación irregular representan el 54,5% de los ocupados totales.
La tendencia viene agravándose desde 2021. En el primer trimestre de ese año, la proporción de ocupados con aportes jubilatorios era del 49,2%, mientras que los informales sin aportes alcanzaban el 50,1%. Desde entonces, los números se invirtieron e históricamente cada vez más trabajadores quedan fuera del sistema.
Un estudio del Centro de Economía Política Argentina estimó que la combinación de mayor informalidad, menor cantidad de aportantes e implementación del FAL generará una pérdida de $7,8 billones en un año, a valores de noviembre de 2026, lo que equivale a más de USD 5.000 millones. Solo por el incremento del empleo sin aportes, la merma anual alcanzaría los $3,3 billones, representando el 5,3% de lo recaudado por aportes e contribuciones. De ese monto, $2 billones corresponden a contribuciones patronales e $1,3 billones a aportes personales, con una pérdida mensual promedio de $277.780 millones.
El economista Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina e magíster en Economía Política por FLACSO, señaló que la combinación del traspaso progresivo de trabajadores en relación de dependencia al monotributo, la pérdida de empleos, el avance de la informalidad e el FAL tensionará de manera sustancial los recursos de la Seguridad Social en un plazo relativamente corto.
En la misma línea, Jorge Colina, director del Instituto para el Desarrollo Social Argentino e especialista con formación en Georgetown e en la Escuela de Negocios de Amsterdam, advirtió que el Estado deberá recurrir a rentas generales para financiar las jubilaciones futuras de quienes hoy trabajan sin aportar. Gran parte de esas personas accederá a la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), un beneficio destinado a quienes llegan a la vejez sin cobertura previsional.
En octubre, el haber básico de la PUAM fue de $348.598. Con el bono extraordinario de $70.000, el total percibido ascendió a $418.598, cifra inferior a la jubilación mínima del mismo período, que llegó a $435.748 e con el bono alcanzó los $505.748.
El panorama demográfico agrava aún más la situación. La caída en la tasa de natalidad reduce la base futura de aportantes, lo que significa que el sistema deberá sostener a una población envejecida con cada vez menos trabajadores activos contribuyendo. Sin reformas estructurales que reviertan la informalidad e amplíen la base contributiva, el financiamiento del sistema previsional argentino seguirá bajo una presión creciente e difícil de sostener.Más noticias de Actualidad Nacional
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