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| domingo, 18 de octubre de 2026 |
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Ansiedad en la mesa chica del Gobierno: crecen las internas
La cúpula de la Casa Rosada no logra un consenso sobre qué estrategia realizar en la previa del año electoral y hay tensión por el “riesgo político”.
Más de un diputado de La Libertad Avanza confesó estar realmente asustado. El bloque parlamentario se reunió el último jueves, poco antes de que comenzara el conteo para ver si la oposición tenía el quórum para sesionar sobre el DNU 70/23. Quien hizo una arenga hacia el final de la reunión fue Martín Menem. “Se hizo foco en queno era una sesión cualquiera. Que era un momento decisivo y que si la oposición lograba sesionar suponía un riesgo importante”, relata uno de los legisladores nacionales que estuvo en esa sala.
Una semana antes, los responsables libertarios de esas negociaciones afirmaban que el Gobierno iba a poder frustrar el intento de la oposición. Pero no negaban que existía un ligero margen de error y que un gobernador podía darse vuelta a último momento. Había varios mandatarios apalabrados, pero si uno se retobaba podía generar un efecto dominó con otros que temieran quedar aislados. La responsabilidad de que no hubiera quórum debía licuarse entre varios de ellos.
Finalmente, el resultado fue el esperado ysolo 121 diputados nacionales se sentaron en sus bancas.En el cómputo se revelaron las ausencias de bancas que responden a diez gobernadores, aliados y otros sorprendentemente intransigentes: Carlos Sadir (Jujuy), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Elías Suárez (Santiago del Estero), Rolando Figueroa (Neuquén), Claudio Vidal (Santa Cruz), Ignacio Torres (Chubut), Marcelo Orrego (San Juan) y Gustavo Sáenz (Salta). El catamarqueño Raúl Jalil no pudo controlar a sus diputados, pero de haber podido también se habría anotado en esa lista.
Esa sumatoria de gobernadores que convalidaron el sostenimiento del megadecreto desregulador confirma quehay un grupo no menor de provincias dispuestas a mantener un rumbo de gobierno, independientemente de que los acuerdos políticos con la Casa Rosada no estén cerrados.
Una parte no menor de la Mesa Política que deseacerrar esos acuerdos con la mayor antelación posible. En ese segmento se inscribenDiego Santilli,Luis CaputoySantiago Caputo. Aunque no está convencida de suspender las PASO,Patricia Bullrichtambién cree que La Libertad Avanza debe relegar la competencia en las provincias y priorizar solo el plano nacional.
Los principales artífices de la postura contraria son Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem. Los apoyos que recibieron de los gobernadores el 15 de octubre no les hicieron virar ese razonamiento. Incluso parecen sentirse más seguros que antes. “Lo que sucedió esta semana fue algo completamente distinto a las negociaciones que hay. Hubiese sido muy duro pararse en contra del DNU. Si se volteaba, le tenían que explicar a su electorado que volvían leyes como la de Alquileres o que no se podía usar más Starlink. Hay un rumbo compartido y eso se mantiene”, alegan en ese sector.
La postura de los Menem es vital, ya que son los alfiles políticos directos deKarina Milei. Cualquier decisión en materia electoral que deba acatar el oficialismo recaerá en ella. “Javier no se está metiendo en nada”, se queja un miembro del oficialismo, deseoso de que el Presidente baje el martillo por sobre su hermana para que se oficialice la foto de un acuerdo de gobernabilidad con más de una decena de provincias.
En el karinismo creen que un eventual pacto “no va a cambiar prácticamente nada”y que las posibilidades del Gobierno de aspirar a lareelecciónestán signadas principalmente por lamarcha de la economía. Mientras algunos ponen el foco en la economía, otros lo hacen exclusivamente sobre la esfera política. “La macroeconomía está ordenada, pero el mercado duda de las posibilidades políticas de reelegir y, por ende, de la sustentabilidad política del proyecto. El acuerdo con los gobernadores es la clave para bajar ansiedades”, afirma un funcionario en estrictooff.
Las argumentaciones se realizan con particular cautela. Toto Caputo es visto como una suerte de “vaca sagrada” difícil de criticar por su ligazón con el mismísimo Presidente. Al mismo tiempo, la estrategia política que en última instancia comanda Karina Milei también se critica de manera cautelosa, al menos en la esfera pública. Hay cuestionamientos cruzados entre ambos bandos, pero no existe un consenso aparente. La falta de vasos comunicantes entre ambos equipos genera una suerte de descoordinación que impacta en las expectativas de los actores que miran al gobierno desde afuera.
“El tema político funciona desde el momento en que se dejaron de meter manos extrañas”, sentencia una fuente de alto rango en estrictooff. En la esfera económica opinan que“hay riesgo político” por la actual conducción del Gobierno, lo que hace que el Riesgo País no esté en niveles ostensiblemente menores.
El índice que mide JPMorgan inició el año en 561 puntos básicos y esta semana finalizó en 624 puntos básicos. Todo después de que se prometieran los mejores meses de crecimiento de la historia y de que se hicieran anuncios para calmar al mercado sobre los pagos de deuda del año próximo.
Hay un factor externo y otro político, explica un funcionario que conoce como pocos el pensamiento del ministro de Economía. “Las tasas de los países desarrollados, como Estados Unidos, Japón y Europa, están disparadas. Eso nos afecta por el componente base de nuestra tasa y disminuye el flujo de inversiones a los mercados emergentes [como Argentina].El riesgo político se ve en todas las curvas de bonos argentinos: todas pagan mucha más tasa después de las elecciones”, agrega.
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