miércoles, 14 de octubre de 2026
 
     
Argentina frena ante el Mar el petróleo malvinense

Buenos Aires presentó un documento de 49 páginas ante el ITLOS para detener la explotación petrolera Sea Lion. Londres activó leyes para proteger a las empresas.



La Argentina dio un paso judicial de enorme peso al presentar ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (ITLOS) un extenso documento legal de 49 páginas destinado a detener el proyecto de explotación petrolera Sea Lion en el área de Malvinas. El escrito fue enviado por la administración nacional y condensa los argumentos jurídicos con los que Buenos Aires busca que el organismo internacional ordene al Reino Unido paralizar las operaciones hidrocarburíferas en la plataforma continental de la Cuenca Norte de Malvinas. El texto lleva la firma del embajador Mario Oyarzábal, designado como agente argentino ante el tribunal, y fue elaborado con la participación de la Cancillería, que conduce Pablo Quirno, y de la Secretaría Legal y Técnica, a cargo de María Ibarzabal. Entre los pedidos centrales, Argentina exige que el Reino Unido impida el inicio o la continuación de la explotación de recursos hidrocarburíferos en la zona, y que se abstenga de utilizar la información obtenida durante la exploración en perjuicio de los derechos argentinos. También solicita que cesen las trabas que le impiden al país cumplir con los artículos 192 y 194 de la CONVEMAR, que establecen la obligación de proteger y preservar el medio marino, y que no se otorguen nuevos permisos de explotación. Uno de los ejes más elaborados de la presentación es el argumento ambiental, que resulta estratégicamente clave porque permite invocar obligaciones del Reino Unido con independencia de quién detente la soberanía sobre las islas. Para fundamentar este punto, el escrito cita el fallo del arbitraje del Mar del Sur de China, que establece que las obligaciones ambientales previstas en la Convención se aplican a todos los Estados en todas las áreas marítimas, sin importar la jurisdicción. Esto significa que Argentina no necesita ganar el debate soberano para exigirle a Londres que cumpla con sus compromisos ambientales, lo que le abre al ITLOS la puerta para intervenir sin pronunciarse sobre la cuestión territorial. El documento también se apoya en información surgida de las propias empresas involucradas en el proyecto. En abril de 2015 se registró una falla en el pozo Isobel Deep, operado por un consorcio integrado por Falkland Oil and Gas Limited, Premier Oil y Rockhopper. Pero el dato más contundente proviene del Plan de Contingencia para Derrame de Petróleo que la propia Premier Oil presentó ante las autoridades locales de las islas. Ese informe reconoce que existe un 30% de probabilidad de que el petróleo cruce hacia aguas argentinas después de 30 días en caso de derrame. Para un tipo de crudo más liviano, la proyección es aún más alarmante: el documento estima una probabilidad del 100% de que el petróleo llegue a aguas argentinas en apenas 14 días. El escrito argentino aclara que no existe ningún límite marítimo internacional en esa zona y que las aguas mencionadas son argentinas de manera indiscutida. Mientras tanto, el Reino Unido respondió con una estrategia de protección activa hacia las empresas que operan en la zona. Londres activó su ley de Protección de Intereses Comerciales y advirtió que tomará medidas contundentes para resguardar a las compañías involucradas en el proyecto Sea Lion frente a las acciones legales impulsadas por Buenos Aires. La disputa, que combina soberanía, recursos naturales y derecho ambiental internacional, ingresó así en una nueva etapa con el ITLOS como árbitro central del conflicto.
   
     
 
 
 
 
 
 
 
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