domingo, 11 de octubre de 2026
 
     
Tres semanas clave para el Gobierno

Los gobernadores esperan hasta fin de mes para cerrar un acuerdo sobre las PASO mientras crecen las tensiones internas y los interrogantes económicos.



La política argentina entra en un período decisivo. Antes de que termine el mes, vence el plazo que los mandatarios provinciales pusieron sobre la mesa durante los encuentros informales en París, donde el eje central de la negociación fue la posible suspensión de las elecciones primarias. Sin embargo, una semana después de esa gira por Francia, el Gobierno no logró avances concretos y las diferencias internas sobre la urgencia de cerrar ese acuerdo siguen sin resolverse. El ministro de Economía, Luis Caputo, es uno de los que más presiona para blindar políticamente el programa económico antes de que se instale de lleno el clima electoral. La llamada "bazooka" de 75.000 millones de dólares que mencionó al pie de la Torre Eiffel como respaldo del esquema económico empieza a verse insuficiente a medida que se acerca la campaña. Mientras tanto, los datos de la economía real generan preocupación en sectores del oficialismo: según la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, en julio cerraron casi mil empresas, y desde que arrancó la gestión actual ya son más de 32.000 los comercios y compañías que bajaron sus persianas, lo que representa una caída del 6,3% en poco más de dos años y medio. El Presidente, en cambio, parece mantenerse al margen de esas señales. Su agenda está dominada por la macroeconomía y la llamada batalla cultural, tanto en el plano interno como en el internacional. Esta semana tiene previsto viajar a Estados Unidos para respaldar a Donald Trump antes de las elecciones de medio término, y luego continuaría hacia España para reafirmar su vínculo con la derecha radical de ese país, en un momento en que el gobierno ibérico enfrenta una crisis habitacional que adelantó los comicios. En ese contexto, Milei convocó al economista Alberto Ades, radicado en Manhattan, para que expusiera su diagnóstico ante el Gabinete. El Presidente llegó entusiasmado a la reunión y elogió el desempeño exportador, aunque Ades encendió algunas alertas: destacó la solidez del programa fiscal pero advirtió sobre el atraso cambiario y la necesidad de no subestimar la transición entre el modelo anterior y el esquema libertario. La ausencia de Caputo en ese encuentro, sumada a la presencia del economista externo, reavivó los rumores sobre un posible cambio en el Palacio de Hacienda. En el plano opositor, el peronismo también vive semanas agitadas. El debate interno se intensifica y Sergio Massa volvió a moverse en el tablero. La pregunta sobre qué le conviene hacer al gobernador bonaerense Axel Kicillof sigue sin respuesta clara. Al mismo tiempo, proliferan candidaturas en el espacio del centro político, aunque aún no queda claro si existe suficiente electorado para sostenerlas. A ese escenario se suma el malestar social que se percibe en distintos sectores, los mensajes cruzados con la Iglesia en la previa a la visita del Papa, y una situación particular en la Corte Suprema que agrega otra capa de complejidad institucional. En definitiva, las próximas tres semanas pondrán a prueba la capacidad del Gobierno para consolidar acuerdos políticos mientras sostiene un programa económico que todavía no logra trasladarse en bienestar para la mayoría de la población.
   
     
 
 
 
 
 
 
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