domingo, 11 de octubre de 2026
 
     
La interna PJ entre CFK y Kicillof escala

La pelea entre los dos sectores del peronismo se profundiza y complica cualquier acuerdo electoral de cara a 2027.



El peronismo argentino atraviesa uno de sus momentos más críticos. La fractura interna entre el espacio que responde a Cristina Fernández de Kirchner y el que orbita alrededor del gobernador bonaerense Axel Kicillof se profundiza semana a semana, y cada nuevo episodio deja en evidencia que la distancia entre ambos sectores es cada vez más difícil de acortar. Aunque muchos dirigentes del movimiento hablan de unidad y proyectan frentes amplios para competirle a Javier Milei en 2027, la realidad interna del PJ cuenta una historia muy diferente. El detonante más reciente fue una declaración del jefe de Gabinete de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, quien señaló que el dictamen del Consejo de Derechos Humanos de la ONU —al que recurrió la expresidenta en el marco de su condena en la causa Vialidad— no tiene carácter vinculante para la Justicia argentina. Además, Bianco dejó entrever que la posición de su espacio respecto a una eventual candidatura presidencial de CFK se definiría en su momento, en función de quién tenga mayor representatividad. En el cristinismo interpretaron ese mensaje como una señal inequívoca: al entorno de Kicillof ya no le preocupa el futuro judicial de Fernández de Kirchner, y en los hechos, su continuidad detenida le despeja el camino al gobernador como principal candidato del peronismo. Desde la mesa chica de Máximo Kirchner respondieron con dureza. Calificaron las declaraciones de Bianco como una confesión pública de lo que, según ellos, ese sector piensa en privado, y utilizaron palabras como "mediocres" y "traidores" para describir a quienes consideran que abandonaron a la expresidenta. La tensión, queda claro, ya no es solo política: tiene una dimensión personal que la hace todavía más compleja de resolver. Uno de los testimonios más elocuentes de esta ruptura lo dio el exintendente de Avellaneda Jorge Ferraresi, hombre de estrecha confianza de Kicillof y exvicepresidente del Instituto Patria. "Cristina eligió no conducirme. Yo no elegí que ella no me conduzca. No me llamó nunca más", afirmó ante militantes. Una frase que sintetiza el quiebre con una figura a la que estuvo históricamente ligado. En el cristinismo hay quienes creen que la situación podría reconducirse si Kicillof tomara la iniciativa de frenar las declaraciones de su entorno y buscara un acercamiento directo con Fernández de Kirchner. Sin embargo, desde el kicillofismo descartan esa posibilidad de plano. "Axel no va a ir a tocarle el timbre a Cristina", sentenció un intendente cercano al gobernador. Más aún, advierten que en los próximos meses habrá nuevas muestras de autonomía y diferenciación por parte del Movimiento Derecho al Futuro. En este escenario, la continuidad de las PASO cobra una relevancia central. Para el peronismo dividido, las primarias abiertas se presentan como el único mecanismo institucional capaz de procesar las diferencias internas sin que la ruptura sea definitiva. Aunque su existencia no garantiza la unidad, al menos ofrece un cauce formal para dirimir quién conduce el espacio de cara a las elecciones de 2027. Mientras tanto, en el cristinismo ya circulan nombres de posibles candidatos presidenciales que podrían contar con el respaldo de la expresidenta, en caso de que su situación judicial no se resuelva favorablemente. El peronismo, históricamente hábil para cerrar sus heridas internas, enfrenta hoy una fractura que pocos se animan a dar por superable.
   
     
 
 
 
 
 
 
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