sábado, 10 de octubre de 2026
 
     
El retorno de la ruta comercial Punta Arenas-Malvinas anticipa

En noviembre, un buque de la naviera Easter Island viajará a las Islas con mercadería. La presión del Gobierno al Reino Unido por el petroleo y el proyecto Sea Lion,



A pesar de los gestos de acercamiento entre JavierMileiy José AntonioKast,ArgentinayChilearrastran una historia de recelos y desconfianza mutua que ningún apretón de manos logró aún cerrar del todo. El último encuentro entre ambos fue en septiembre de este año, en elPalacio de La Moneda.El presidente argentino regresó a Buenos Aires conun respaldo de Chile a su reclamo de soberanía por Malvinas. Ese mismo día, el alcalde de Punta Arenas anunciabala reapertura de una nueva ruta comercial marítima hacia las Islas. Antes y después, una serie de declaraciones cruzadas escalaron la tensión entre ambos países, mientras la Argentina intensifica la presión contra el Reino Unido por el petróleoy el proyectoSea Lion. La primera navegación del buqueDanstar, de bandera chilena y propiedad de la navieraEaster Island Naviera, está prevista para noviembre para abastecer a los habitantes de las Islas y restablecer un servicio comercial regular conPuerto Argentino. Según informó la empresa, navegará por elEstrecho de Magallanesy no por el Mar de Drake, es estricto cumplimiento del derecho internacional. Fuentes de inteligencia chilenas consultadas porBioBioChilecalificaron como un posible “evento crítico” la eventual “interceptación” del Danstar por fuerzas argentinas una vez que el buque abandone el Estrecho de Magallanes.No existe, hasta el momento, un anuncio oficial de Buenos Aires sobre una medida de ese tipo. El marco legal que daría sustento a una eventual acción argentina es elDecreto 256/2010, firmado durante la presidencia deCristina Kirchner, que exige autorización previa a todo buque que se proponga navegar entre puertos continentales y las islas, o atravesar aguas jurisdiccionales argentinas con ese destino. La norma sigue vigente. El cancillerPablo Quirnola invocó implícitamente al referirse a “tratados vigentes” y anunciar que la Argentina “monitorea la situación” tras una misión comercial con empresarios británicos en Punta Arenas. El temor, por lo bajo, es un eventual apoyo logístico a Navitas y Rockhopper, las empresas que buscan extraer petróleo en Malvinas dentro del desarrollo Sea Lion. El problema jurídico es de fondo. ElTratado de Paz y Amistad de 1984obliga a Argentina a garantizar “en cualquier tiempo y circunstancias” el derecho de libre navegación de buques de todas las banderas en sus aguas jurisdiccionales hacia y desde el Estrecho de Magallanes. ElTratado de Límites de 1881entregó a Chile la soberanía plena sobre ese paso y consagró la libre navegación. Especialistas en derecho marítimo, consultados porInfobae,fueron categóricos: una interceptación carece de sustento jurídico. El derecho del mar reconoce cuatro regímenes de navegación —libre navegación en alta mar y en la zona económica exclusiva, paso inocente en el mar territorial y paso en tránsito en estrechos internacionales— y ninguno de ellos habilita a un Estado ribereño a detener un mercante que únicamente navega. El único instrumento disponible sería el derecho de visita —una inspección a bordo—, pero su ejercicio requiere sospechas fundadas: tráfico de personas, narcóticos u otras causas específicas. Un derecho de visita abusivo también tiene consecuencias, advierten, y no solamente en la relación bilateral con Chile. Los mismos especialistas interpretan el posicionamiento argentino actual en clave estrictamente diplomática: no apuntan a la interrupción física de la navegación, sino a hacer valer acuerdos y declaraciones que apoyan el reclamo argentino en Malvinas. Según este visión, Argentina puede formular protestas y adoptar actitudes razonables, pero existe un límite práctico difícil de ignorar: los habitantes de las islas dependen de conexiones externas para cubrir necesidades básicas, incluida atención médica de alta complejidad. El aislamiento total, señalan, no es una opción real. Fuentes del gobierno argentino consultadas poreste medio descartaron que exista un conflicto en ciernes. “No hay nada; ellos están obsesionados”, señalaron en relación a las preocupaciones desde Chile. Desde Santiago, el ministro de Defensa de Kast,Fernando Barros, también descomprimió el escenario esta semana y, consultado porLa Tercera, fue directo:“Todo barco que sale del Estrecho Magallanes, su navegación no puede ser restringida ni condicionada por nadie”. Barros reconoció que los convenios internacionales habilitan la inspección de un buque si hay indicios de que transporta elementos o personas prohibidas, pero encuadró esa posibilidad en el marco del derecho y no en consideraciones políticas. Sobre la posibilidad de que Chile escoltara al Danstar, respondió que“no hay ningún antecedente que lo justifique”. “Yo asumo que en el momento que salga un barco chileno con productos legales que va a las Islas Malvinas o a cualquier otro lugar, va a poder navegar conforme a la protección al paso inocente y a todos los principios y normas que regula la navegación”, sostuvo. El único antecedente reciente de una interceptación real data de abril de 2024, cuandola Prefectura Naval Argentina detuvo al remolcador chilenoBeagle, de la empresaUltramar, mientras prestaba asistencia a un pesquero taiwanés que había zarpado de las islas. El episodio no tuvo mayores consecuencias diplomáticas, pero fijó un precedente.
   
     
 
 
 
 
 
 
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