viernes, 9 de octubre de 2026
 
     
En medio de la tensión por Malvinas, Argentina busca liderar

Seis países de América Latina coordinaron en Ushuaia sus campañas y proyectos científicos en la Antártida, en el marco de la 37ª edición de la RAPAL. Debatieron cómo



La 37ª Reunión de Administradores de Programas Antárticos Latinoamericanos (RAPAL) volvió a realizarseTierra del Fuegodespués de 30 años: entre el 5 y el 8 de octubre,Ushuaiarecibió a los responsables de los seis programas antárticos de América Latina. El encuentro se produjo en un momento detensión diplomática abierta por Malvinas. El 22 de septiembre, laCancillería argentinapresentó una protesta formal ante el Reino Unido por la extensión de licencias hidrocarburíferas en las aguas que rodean las islas. En paralelo, la administración británica avanza en el fortalecimiento de su infraestructura portuaria: el proyecto para reemplazar la terminal actual dePuerto Argentinoapunta a ampliar la capacidad para recibir buques de gran porte y posicionarlo como un punto de acceso alternativo al continente antártico. Frente a ese proceso, elgobierno argentinoanunció una ampliación de recursos para la Base Naval Integrada de Ushuaia, con el objetivo explícito de consolidar al país como polo logístico de referencia en la región. La ciudad ya figura entre las cinco puertas de entrada reconocidas internacionalmente a laAntártida, junto conPunta Arenas,Ciudad del Cabo,HobartyChristchurch, y se encuentra a unos1.000 kilómetros de la península antártica. Según un análisis de competitividad elaborado porFINNOVA, la fundación que impulsó la candidatura de Ushuaia como sede de la RAPAL, esa ubicación puede implicar un ahorro de al menos dos días de navegación respecto de otras alternativas, según cada operación. Esa ventaja posiciona a la ciudad en la disputa por captar servicios de abastecimiento, transporte de personal y apoyo a campañas científicas. Participaron del encuentro delegaciones deArgentina,Brasil,Chile,Ecuador,PerúyUruguay—los seis miembros plenos del foro—, conColombiayVenezuelapresentes como observadores. La agenda abarcó la coordinación de campañas antárticas, el aprovechamiento conjunto de capacidades logísticas y el impulso a proyectos científicos de alcance regional. “La RAPAL tiene el objetivo de fortalecer la posición de Latinoamérica en el marco del Sistema del Tratado Antártico”, señalóFernando Chiesa, cofundador de FINNOVA, que estuvo a cargo de la organización local del evento en articulación con laCancillería, laDirección Nacional del Antártico(DNA) y elInstituto Antártico Argentino(IAA). Entre las iniciativas concretas que se debatieron figura un programa latinoamericano para detectar la presencia de microplásticos en el continente antártico, coordinado por Argentina. El proyecto busca armonizar los métodos de muestreo y análisis que aplica cada país con base en protocolos delOrganismo Internacional de Energía Atómica(OIEA). La logística regional también concentró parte de las discusiones. El sector privado ya registra presencia en la actividad antártica argentina: en febrero de este año se concretó el primer vuelo civil desde Ushuaia hacia la reconstruidaBase Petrel, a bordo de un King Air B200 y con apoyo delComando Conjunto Antártico. FINNOVA impulsó ademásPolarUsh, el Clúster Polar Ushuaia, con el fin de articular empresas e instituciones capaces de brindar servicios a los distintos programas antárticos de la región. El 7 de octubre se realizó, en paralelo a la RAPAL, un Foro de Ciencia, Logística e Innovación Antártica orientado a vincular las necesidades de los programas nacionales con las capacidades de investigadores, instituciones académicas y empresas privadas. La discusión de fondo fue cómo convertir la proximidad geográfica deArgentina, su infraestructura y sus capacidades científicas en una mayor participación en las operaciones hacia la Antártida, en un momento en que el continente blanco y el Atlántico Sur vuelven a ocupar un lugar central en la agenda geopolítica de la región.
   
     
 
 
 
 
 
 
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