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| miércoles, 7 de octubre de 2026 |
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Messi se despidió con gol
El capitán cerró su ciclo en la Selección ante 80.000 hinchas.
El Monumental fue el escenario elegido para que Lionel Messi le dijera adiós a la camiseta argentina, y más de 80.000 personas estuvieron presentes para vivir un momento que quedará grabado en la memoria colectiva del país. La emoción de verlo por última vez con la albiceleste se mezcló con una sensación agridulce: la de imaginar cómo serán las próximas convocatorias sin él.
Hay una coincidencia que no pasa desapercibida: transcurrieron exactamente diez años entre el retiro de Diego Maradona y la primera aparición de aquel pibe en la Sub 20 que debutó en La Paternal y enloquecía defensas rivales con la pelota pegada al pie. Ese número los conecta simbólicamente y los convierte en pilares de una misma historia. Ya son 22 años desde que Messi pisó por primera vez un campo de juego con la mayor, y este martes, ante Benín, cerró ese capítulo con una goleada 3-0 que le puso punto final a su etapa en el equipo nacional.
El momento cumbre de la noche llegó en el segundo tiempo, cuando el marcador ya mostraba un 2-0 gracias a dos tantos que el propio capitán había habilitado con asistencias para Nicolás Otamendi y Nico Paz. Hasta ese momento, Messi había sufrido la presión constante de dos rivales que lo persiguieron durante todo el primer tiempo, pero con el partido más controlado decidió migrar desde la banda derecha hacia el área. Esa movida generó el espacio para que Agustín Giay avanzara y fuera derribado dentro del área. El árbitro Fernando Véjar no dudó: penal.
Inmediatamente, nadie en el estadio tuvo dudas sobre quién iba a ejecutarlo. Dos compañeros custodiaron la pelota en el punto del penal hasta que Messi llegó y la tomó como propia. Con su zurda inapelable, convirtió el gol número 126 en 208 presentaciones con la Selección mayor. La celebración fue un abrazo colectivo, un saltito compartido con todos sus compañeros que hizo estallar las tribunas.
Pero los gestos emotivos habían comenzado mucho antes del pitazo inicial. Cuando la locutora del estadio leyó la formación, cada nombre recibió aplausos del público. Sin embargo, al llegar al número 10, hizo una pausa especial y lo presentó como "el máximo goleador de la historia de la selección nacional argentina, la leyenda, Lionel Andrés Messi". La ovación que siguió fue ensordecedora.
Desde temprano, la Avenida del Libertador ya mostraba una marea humana avanzando hacia el estadio. Los puestos callejeros ofrecían camisetas con el número 10, llaveros, réplicas de la Copa del Mundo y todo tipo de souvenirs que la gente compraba con entusiasmo, tuviera o no entrada. Estar cerca era suficiente para sentirse parte de algo histórico.
Durante la entrada en calor, Messi también protagonizó su propio ritual: ejecutó tiros libres ante la mirada atenta de las tribunas. Dos intentos pegaron en el palo y arrancaron gemidos colectivos de decepción. Al tercero, el balón entró y el estadio explotó de alegría, como si fuera un gol en una final. Con 39 años, el mejor jugador de la historia del fútbol cerró así su vínculo con la Selección argentina, dejando una marca imposible de borrar.
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