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| sábado, 3 de octubre de 2026 |
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Milei evita chocar con la Iglesia pero apunta a García Cuerva
El Gobierno mantiene silencio oficial ante las críticas del arzobispo porteño, pero por lo bajo lo atacan y esperan más cuestionamientos en Luján.
A poco más de un mes de la llegada del papa León XIV, el Gobierno nacional decidió mantener su postura habitual: no responder públicamente a las críticas eclesiásticas. Sin embargo, en los pasillos de la Casa Rosada la situación es bien distinta. El blanco de las críticas internas es Jorge García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires, a quien desde el oficialismo acusan de tener vínculos con el kirchnerismo y al que diferencian claramente de Marcelo Colombo, titular de la Conferencia Episcopal Argentina, con quien la relación es considerablemente mejor.
La directiva de no politizar el vínculo con la Iglesia sigue vigente y proviene de la cúpula misma del mileísmo. Pero esa orden no impide que, en voz baja, los funcionarios apunten contra el arzobispo porteño. Desde el oficialismo hay quienes consideran que García Cuerva no representa al conjunto de la Iglesia, sino a un sector de ella, y esa distinción les permite criticarlo sin asumir que están enfrentados con la institución en su totalidad.
El propio arzobispo brindó declaraciones frente a la Catedral Metropolitana, en el marco de la 52.ª Peregrinación Juvenil a Luján. Al ser consultado sobre qué panorama encontrará el Papa cuando visite el país entre el 8 y el 11 de noviembre, García Cuerva describió una Argentina herida y dividida, en crisis y con una pobreza persistentemente elevada. También pidió que el Sumo Pontífice no sea apropiado por ninguno de los dos lados de la grieta política. Antes de esas declaraciones había hecho mención a diferencias entre la Iglesia y el Gobierno, aunque señaló la posibilidad de construir puntos de encuentro. Ese gesto conciliador no alcanzó para calmar las aguas dentro del oficialismo.
Mientras tanto, el presidente Milei se encontraba en París participando del cierre de la Argentina Week, donde recibió un premio como economista influyente del Foro Económico de esa ciudad. Desde allí ofreció su propia lectura sobre la pobreza: reconoció que la foto actual todavía es dura, pero insistió en que la trayectoria del proceso económico es la mejor de la historia argentina.
En ese contexto de tensión contenida, las segundas líneas del Gobierno sí salieron a responder. Felipe Núñez, asesor del ministro de Economía Luis Caputo y figura cercana al grupo de comunicadores oficialistas liderado por Daniel Parisini, conocido como el Gordo Dan, publicó mensajes duros en redes sociales dirigidos contra el arzobispo porteño.
García Cuerva no es la única voz crítica dentro de la Iglesia. El párroco de San Cayetano, Lucas Arguimbau, expresó su preocupación por la situación de los jubilados, los deudores y las personas con discapacidad, tres de los sectores más vulnerados por las políticas del Gobierno actual, junto con el financiamiento universitario. No es la primera vez que desde esa parroquia se levantan estas banderas: en la misa del 7 de agosto, García Cuerva ya había cuestionado que la libertad económica sea absoluta y había pedido por los más pobres.
El Gobierno sabe que hoy, durante la peregrinación a Luján, podrían multiplicarse las críticas desde el sector eclesiástico. Eso representa un problema de imagen en un momento en que el Presidente busca capitalizar los logros obtenidos en su gira europea y las inversiones anunciadas desde Francia.
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