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| sábado, 3 de octubre de 2026 |
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El PJ busca rumbo sin PASO y con tensión
El peronismo debate cómo reorganizarse si se eliminan las primarias, mientras crecen las voces por un candidato de consenso y Uñac gana protagonismo.
El peronismo atraviesa una etapa de incertidumbre frente a la posible eliminación de las PASO. Dentro del espacio hay cada vez más dirigentes convencidos de que el Gobierno nacional tiene los votos suficientes para suspender las elecciones primarias antes de que finalice el semestre. El viaje de Javier Milei a París junto a trece gobernadores fue leído por el justicialismo como una señal concreta: el jefe de Gabinete aprovechó ese encuentro para avanzar en conversaciones sobre la reforma política, lo que podría incluir negociaciones sobre qué candidatos presentar —o no— en determinadas provincias a cambio de apoyo legislativo.
En Balcarce 50 consideran desde hace tiempo que desarmar esa herramienta electoral complica el trabajo organizativo de la oposición. Y tienen razón en que el impacto sería inmediato: si las PASO desaparecen del calendario, el PJ deberá resolver internamente cómo ordenar a sus múltiples sectores sin un mecanismo que permita dirimir diferencias en las urnas. Las preguntas que circulan por las oficinas peronistas son difíciles de responder: ¿puede el espacio organizar una competencia interna a nivel nacional? ¿Quién la financia? ¿Cómo se evita la intromisión del gobierno? ¿Estarán todos dispuestos a respetar al ganador?
Las respuestas no son unánimes, pero hay una tendencia mayoritaria. La mayor parte de los dirigentes cree que, pese a las tensiones, el peronismo tendrá capacidad para acordar antes de que venzan los plazos electorales. Una fractura definitiva es el escenario que menos adhesiones tiene, aunque nadie descarta que haya heridos en el camino.
En ese contexto empieza a ganar terreno, aunque todavía de manera tímida, la idea de un candidato de consenso. No es la opción más popular, pero la ausencia de las PASO obliga a pensarla con más seriedad. Eso sí: dentro del PJ hay un punto de acuerdo transversal. No quieren que el próximo candidato sea elegido a dedo. Y eso implica que ni Cristina Kirchner ni Sergio Massa pueden aparecer como los únicos árbitros de esa decisión. El poder está mucho más fragmentado que hace seis años, y quien encabece la fórmula necesitará una legitimidad más amplia para ser competitivo.
En ese escenario cobró relevancia el encuentro que tuvo lugar en San Juan, donde el gobernador Sergio Uñac recibió a Máximo Kirchner y a un grupo de legisladores kirchneristas, entre ellos Juliana Di Tullio, Paula Penacca, Sergio Berni, Víctor Santa María y José Glinski. Durante los actos de la jornada, Máximo volvió a levantar la bandera de Cristina como candidata presidencial, pero agregó una acotación que no pasó desapercibida: dejó abierta la puerta para que un dirigente sanjuanino también pueda tener aspiraciones nacionales, lo que fue interpretado como un guiño directo a Uñac.
Por su parte, el gobernador bonaerense Axel Kicillof también emite señales hacia el interior del país, consolidando su perfil como referente con peso propio dentro del peronismo. Su posicionamiento apunta a construir una base de sustento más allá del conurbano bonaerense, en un momento en que el mapa del justicialismo se rearma con múltiples actores que buscan su lugar en la discusión por el liderazgo del espacio de cara a las elecciones de 2025.
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