viernes, 2 de octubre de 2026
 
     
La guerra Jaldo-Manzur parte al PJ tucumano

De aliados a enemigos declarados, los dos pesos pesados del peronismo provincial se enfrentan de cara a las elecciones de 2027.



Lo que alguna vez fue una sociedad política sólida hoy es una trinchera de dos. Osvaldo Jaldo, gobernador de Tucumán, tiró la guante sin anestesia: lo espera a Juan Manzur en las urnas el 9 de mayo de 2027, los dos compitiendo por la gobernación. El mensaje no dejó margen para la ambigüedad. No hay reconciliación posible. No hay mesa de diálogo. Hay una guerra. Los dos son peronistas. Los dos marcaron la política tucumana durante las últimas dos décadas. Fueron parte de la misma fórmula de gobierno durante ocho años, primero con Manzur como gobernador y Jaldo como vice, después al revés. Juntos le pusieron fin al largo ciclo de José Alperovich. Pero el poder que compartieron es exactamente lo que hoy los enfrenta. La estructura partidaria, con intendentes y legisladores incluidos, responde mayoritariamente al gobernador. Manzur, desde su banca en el Senado nacional, conduce una resistencia más acotada. Se planta como la voz opositora al gobierno de Javier Milei dentro del peronismo tucumano, una posición que choca de frente con la de Jaldo, quien viene prestando los votos de sus legisladores a iniciativas del oficialismo nacional y se convirtió en un aliado táctico de la Casa Rosada. Esa diferencia de fondo es una de las principales grietas entre ambos. En ese marco, Manzur visitó a Cristina Kirchner en su domicilio porteño para hablar de la interna provincial y de su estrategia electoral. El senador se posiciona como el representante del peronismo nacional en Tucumán, el candidato que puede encarnar un discurso más duro contra el modelo libertario. Jaldo, por su parte, va con todo por la reelección. Sería su segundo mandato como gobernador y el cuarto integrando una fórmula ejecutiva en la provincia. Su plan es mantener la alianza con el vicegobernador Miguel Acevedo y con Rosana Chahla, intendenta de San Miguel de Tucumán, quien durante años estuvo cerca de Manzur antes de pasarse al bando del actual mandatario. Acevedo llegó al cargo luego de que la Corte Suprema tumbara la candidatura de Manzur para integrar la fórmula en 2023. Sin embargo, la candidatura de Jaldo no está exenta de nubarrones jurídicos. Sectores de la oposición estudian la posibilidad de llevar el caso ante la justicia electoral con dos argumentos distintos. El primero es que Jaldo ejerció la gobernación durante el período en que Manzur se ausentó para asumir como jefe de Gabinete del gobierno de Alberto Fernández, y que ese tiempo debería contarse como un mandato propio, lo que lo dejaría inhabilitado para una nueva reelección. El segundo argumento apunta al principio de alternancia establecido en la Constitución Nacional, que según esta lectura se vería vulnerado si Jaldo accede a un cuarto mandato dentro del Ejecutivo provincial. Este último planteo fue levantado por La Libertad Avanza tucumana, aunque por ahora no tienen previsto llevarlo ante la justicia. El propio texto de la Constitución provincial, en su artículo 90, respalda la postura del gobernador. La norma establece que el titular del Ejecutivo dura cuatro años en funciones y puede ser reelecto, lo que Jaldo interpreta como un aval claro para su candidatura. La letra de la ley parece estar de su lado, pero la pelea política y judicial está lejos de terminar.
   
     
 
 
 
 
 
 
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