jueves, 1 de octubre de 2026
 
     
Argentina y el Reino Unido chocan por el petróleo

Londres convocó a la embajadora argentina y advirtió que la ofensiva de Milei daña la relación bilateral. Rockhopper ratificó extracción en 2028.



La disputa entre Argentina y el Reino Unido por los recursos naturales del Atlántico Sur llegó esta semana a un punto de máxima tensión diplomática. Una alta funcionaria del gobierno británico convocó a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza, para transmitirle una advertencia formal: las acciones del gobierno de Javier Milei para frenar el proyecto petrolero Sea Lion ponen en duda la confiabilidad de Argentina como socio estratégico del Reino Unido. El detonante inmediato fue la notificación enviada por Buenos Aires a Londres sobre el inicio de un procedimiento de arbitraje internacional bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, conocida como Convemar. La Argentina otorgó un plazo de dos semanas para que el proyecto Sea Lion se detenga, bajo amenaza de presentar una demanda formal ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo. Desde el Foreign Office, la subsecretaria parlamentaria Uma Kumaran calificó la medida argentina como un nuevo intento de socavar los derechos económicos de los habitantes de las islas. La funcionaria fue categórica al señalar que ese tipo de conducta no es propia de un socio internacional responsable, y remarcó que los isleños eligieron democráticamente su futuro y tienen pleno derecho a explotar y administrar sus propios recursos naturales sin presiones externas. La reacción en el Parlamento británico no se hizo esperar. El diputado Andrew Rosindell, uno de los legisladores más comprometidos con la causa de los isleños en la Cámara de los Comunes, rechazó de manera contundente lo que describió como un ultimátum inaceptable. Recordó que en el referéndum celebrado en 2013, el 99,8% de los habitantes de las islas votó por continuar bajo administración británica, y advirtió que Londres no debe ceder ante ninguna forma de presión extranjera. En paralelo a la escalada diplomática, Buenos Aires fue escenario de un seminario sobre política oceánica que reunió a diplomáticos, militares, académicos y funcionarios provinciales. Aunque estaba pensado como un encuentro técnico, el evento terminó reflejando la centralidad que tiene la cuestión Malvinas en la agenda política nacional. La respuesta más contundente provino, sin embargo, del sector privado. El director ejecutivo de Rockhopper, Sam Moody, presentó ante la Bolsa de Valores de Londres el informe semestral de la compañía y confirmó que el primer petróleo extraído del yacimiento Sea Lion sigue proyectado para el primer trimestre de 2028. Moody indicó que la empresa cuenta con financiamiento completo hasta el inicio de la producción, respaldado por una colocación de acciones que recaudó 180 millones de dólares y una oferta abierta de otros 20 millones que superó ampliamente las suscripciones disponibles. El ejecutivo describió las acciones del gobierno argentino como un período de mayor exposición mediática y política, pero descartó cualquier impacto concreto sobre los plazos del proyecto. Es la primera vez que la empresa menciona de forma explícita las presiones de Buenos Aires en un documento oficial ante el mercado bursátil, y lo hace para neutralizarlas formalmente. El proyecto Sea Lion se desarrolla a unos 220 kilómetros al norte del archipiélago, en la Cuenca Malvinas Norte, con participación de Navitas Petroleum, firma de capital israelí. La disputa combina soberanía, recursos naturales y relaciones internacionales en un conflicto que, lejos de resolverse, continúa escalando.
   
     
 
 
 
 
 
 
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