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| lunes, 28 de septiembre de 2026 |
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Kicillof apunta a China y al Papa tras Nueva York
El gobernador bonaerense acelera su perfil presidencial con una agenda internacional intensa, mientras navega las tensiones internas del peronismo.
Axel Kicillof avanza en la construcción de un proyecto presidencial que no confirma públicamente pero que se hace cada vez más evidente en sus movimientos. Su equipo trabaja para darle alcance federal y, al mismo tiempo, el mandatario bonaerense busca proyectarse en el plano internacional como una alternativa clara al rumbo que marca el gobierno de Javier Milei.
La semana pasada, Kicillof estuvo en Nueva York con una agenda cargada. Se reunió con fondos de inversión y compartió un desayuno con el alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, y el jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez. Allí no escatimó en diagnóstico: les dijo que en Argentina se vive una catástrofe. El tono fue el de quien se posiciona como alternativa de poder ante una audiencia que mira con atención lo que ocurre en el país.
Ese modelo de agenda tiene continuidad. Para los primeros días de noviembre, Kicillof planea viajar a Shanghái para participar de la Exposición Internacional de Importaciones de China, conocida como CIIE. Su ministro de Gobierno, Carlos Bianco, ya tendría una reunión preparatoria con el embajador chino para definir los detalles del encuentro. Sin embargo, el calendario le complica las cosas: entre el 8 y el 11 de noviembre, el Papa León XIV visitará la Argentina. El sumo pontífice recorrerá el Cottolengo Don Orione en Claypole y celebrará una misa multitudinaria frente a la Basílica de Luján. La presencia del gobernador bonaerense en ese acto sería prácticamente obligada. La feria en China se extiende del 5 al 10 de noviembre. El desafío logístico es mayúsculo y Kicillof evalúa cómo resolver estar en ambos lugares.
En pocas semanas, el gobernador podría fotografiarse tanto con el líder de la Iglesia Católica como con referentes comerciales del gigante asiático, todo en el marco de una guerra comercial entre Estados Unidos y China que también tiene repercusiones en territorio argentino. El tema Huawei apareció en las conversaciones que mantuvo en Nueva York. La provincia de Buenos Aires ya cerró un contrato con esa compañía para proveer baterías destinadas al transporte de energía en varios nodos del interior bonaerense, antes incluso de que el embajador estadounidense Peter Lamelas cuestionara públicamente el acuerdo de una cooperativa neuquina con la misma firma. La respuesta del entorno de Kicillof fue que Huawei presentó la mejor oferta en las licitaciones correspondientes, el mismo argumento que esgrimió la cooperativa de Neuquén cuando el conflicto se hizo público.
El eje ideológico que sostiene toda esta estrategia tiene nombre propio: multilateralismo. Kicillof lo repite en distintos ámbitos. Lo hizo también durante el acto del Movimiento Derecho al Futuro en Avellaneda, donde afirmó que Argentina no necesita importar modelos económicos de Austria, de Estados Unidos ni de Israel, sino construir una estrategia propia, federal y contemporánea. Reivindicó la doctrina peronista frente a lo que llamó la Doctrina Donroe de Donald Trump.
No todo salió según lo planeado en Nueva York. Una periodista argentina lo interceptó entre reuniones y le reclamó una posición más clara sobre el conflicto en Gaza, señalándolo por su tibieza. Fue un momento incómodo que no estaba en el guión.
En el terreno financiero, Kicillof intentó despejar desconfianzas ante inversores internacionales. Quienes participan de esas reuniones cuentan que el gobernador suele romper el hielo con una frase que mezcla ironía y mensaje político: asegura que no va a expropiar nada. Tiene historia en la negociación con acreedores externos y eso le da cierto peso en esas conversaciones.
Mientras consolida su perfil internacional, Kicillof también trabaja su construcción política interna dentro del peronismo, un proceso que no está libre de fricciones. En el acto de Avellaneda fue explícito: rechazó cualquier armado político que venga impuesto desde arriba o decidido entre pocas personas. La interna del PJ sigue siendo un factor que condiciona cada paso de su proyecto.
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