sábado, 26 de septiembre de 2026
 
     
Gobernadores arman una tercera vía para 2027

Siete mandatarios con buena relación con el Gobierno nacional discuten una alternativa electoral que no sea Milei ni el peronismo kirchnerista.



Un grupo de siete gobernadores viene tejiendo en silencio una alternativa política de cara a las elecciones presidenciales de 2027. No se trata de sumarse al proyecto de Javier Milei ni de alinearse con el peronismo, cuya carta más fuerte en ese horizonte sería Axel Kicillof. Tampoco buscan importar una figura sin historia política. La idea es construir algo diferente: gestión territorial, identidad federal y moderación como banderas. Los mandatarios que participan de estas conversaciones son Raúl Jalil de Catamarca, Osvaldo Jaldo de Tucumán, Carlos Sadir de Jujuy, Gustavo Sáenz de Salta, Hugo Passalacqua de Misiones, Rolando Figueroa de Neuquén y Alberto Weretilneck de Río Negro. Todos tienen vínculos, en mayor o menor medida, con la Casa Rosada, aunque ninguno responde ciegamente al oficialismo. Son dirigentes acostumbrados a moverse en la cuerda floja sin caerse. Lo que los une es una lectura compartida del mapa político: existe un espacio vacío entre los dos polos que domina el debate público. Según suelen plantear entre ellos, hay una franja del electorado que no quiere ni el clima de confrontación permanente del presente ni la vuelta a una etapa que asocian con el kirchnerismo. Ese segmento, sostienen, termina siendo decisivo en cualquier elección presidencial. Entre los acuerdos básicos que fueron estableciendo aparece uno que consideran fundamental: no poner un candidato presidencial antes de tiempo. La lógica que manejan es inversa a la habitual. Primero quieren construir un programa político sólido y luego ver quién dentro del espacio está mejor posicionado para encabezar la fórmula. Aprendieron, dicen, de los errores ajenos. En ese sentido, hay una mirada crítica sobre lo que ocurrió con Provincias Unidas, la experiencia federal que el año pasado reunió a Martín Llaryora, Maximiliano Pullaro, Gustavo Valdés, Ignacio Torres y al propio Sadir, que ahora está en este nuevo círculo. Según la visión de varios de los gobernadores que hoy dialogan, ese proyecto fracasó porque se construyó sobre nombres propios sin trabajo de base ni articulación territorial real, y los resultados electorales quedaron lejos de las expectativas. El contenido de lo que quieren proponer también empieza a tomar forma. Uno de los integrantes del grupo sintetizó la idea como una Argentina más tolerante, con un programa económico que genere confianza en los inversores y que garantice continuidad en las políticas públicas más allá de quién gobierne. Pusieron como ejemplo concreto el RIGI: consideran un problema que una herramienta de atracción de inversiones pueda quedar en el aire si cambia el gobierno, como sugirió Kicillof en caso de llegar al poder. Esa búsqueda de continuidad y previsibilidad es, justamente, lo que genera desconfianza en el peronismo tradicional, que los mira con recelo desde hace tiempo. También tienen reparos sobre la gestión libertaria. Sostienen que el Gobierno nacional no logró generar la confianza necesaria entre los inversores extranjeros porque la economía real no acompaña. La caída del consumo, el deterioro de la actividad y el avance de la informalidad laboral son, a su juicio, señales que terminan frenando cualquier inversión concreta en el territorio. Otra de las preguntas que sobrevuela el grupo es cómo manejarán su vínculo con la administración nacional de acá a las elecciones, especialmente porque varios de ellos evalúan algún tipo de acuerdo electoral en sus propias provincias, donde los comicios en su mayoría estarán desacoplados de la elección presidencial. Esa tensión entre la lógica local y la construcción nacional será uno de los principales desafíos que deberán resolver en los próximos meses.
   
     
 
 
 
 
 
 
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