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| viernes, 25 de septiembre de 2026 |
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El Gobierno corre contra el reloj por las PASO
En el Ejecutivo admiten que hoy no tienen los votos para suspender las primarias y buscan ampliar el calendario legislativo.
El Gobierno de Javier Milei enfrenta una carrera contra el tiempo para avanzar con dos reformas clave antes de que el clima electoral del año próximo haga imposible cualquier negociación: el Presupuesto 2027 y la Reforma Política, que incluye la suspensión de las elecciones primarias. Desde el Poder Ejecutivo reconocen que el panorama no es alentador y que por el momento no existe una fecha concreta para tratar el tema en el Congreso.
En el entorno presidencial evalúan prorrogar las sesiones ordinarias, una práctica habitual de los gobiernos en años electorales para estirar la ventana de negociación. Si el período ordinario cierra sin acuerdos, quedan poco más de dos meses hábiles. Con prórroga, ese plazo se ampliaría a tres. El tiempo apremia y los operadores políticos del oficialismo lo saben.
La propuesta original de eliminar definitivamente las PASO quedó descartada de manera informal. Muchos gobernadores y legisladores que ocasionalmente acompañan al oficialismo no están dispuestos a dar ese paso. Por eso se habla de suspensión para 2027, no de eliminación permanente. En La Libertad Avanza admiten que, con la composición actual del Congreso, eso es lo máximo que pueden aspirar a lograr, y confían en que tras la renovación parlamentaria podrán avanzar hacia una reforma más profunda.
El tema también tiene implicancias económicas. El propio Milei fue consultado al respecto durante su paso por Nueva York, donde el editor en jefe de una importante agencia financiera internacional le recordó que los mercados están siguiendo de cerca el avance de esta reforma. Esa presión refuerza la urgencia dentro del Ejecutivo.
La Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado retomó el análisis del proyecto a mediados de septiembre, tras semanas de inactividad, pero desde entonces no se registraron cambios significativos en los apoyos disponibles. La aritmética es compleja: el bloque oficialista cuenta con 21 senadores y necesita sumar al menos 16 más para garantizar la aprobación. El peronismo tiene 25 votos propios y requiere solo 11 adicionales para bloquear cualquier iniciativa.
La clave, según los propios negociadores del Gobierno, pasa por el bloque conformado por la UCR y el PRO, que reúne 14 senadores: diez radicales, tres del partido amarillo y una legisladora de Chubut. Sin destrabar ese conjunto de votos, la reforma no tiene posibilidades de avanzar. A diferencia de otros temas, el peronismo no tiene por sí solo la capacidad de forzar un resultado negativo, lo que convierte a ese bloque opositor moderado en el verdadero árbitro de la situación.
La negociación se complica porque varios de esos senadores no responden directamente a sus gobernadores, sino que construyeron su capital político de forma independiente. Eso limita el margen de acción del jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien viene manteniendo reuniones intensas con mandatarios provinciales. La semana pasada se encontró con seis gobernadores y esta semana sumó cinco reuniones más. Los últimos dos encuentros programados son con el sanjuanino Marcelo Orrego y el mendocino Alfredo Cornejo.
También se espera con atención el viaje a París en el marco del Argentina Week, que podría generar nuevas oportunidades de diálogo entre funcionarios nacionales y actores clave del escenario político. La Cámara Nacional Electoral ya advirtió que cualquier modificación que afecte el calendario electoral debería estar resuelta antes de que comience 2027, lo que añade otro elemento de presión sobre un oficialismo que todavía no tiene los números asegurados.
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