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| jueves, 24 de septiembre de 2026 |
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CGT define su plan de lucha para octubre
La cúpula sindical ampliada se reunirá el martes en la UOCRA para definir nuevas medidas de fuerza, con una posible movilización antes de la llegada del Papa.
La central obrera más importante del país podría convocar a una nueva movilización junto a las dos CTA durante octubre, en el marco de una escalada del conflicto con el gobierno de Javier Milei. La decisión se debatirá el próximo martes cuando el consejo directivo ampliado de la CGT se congregue en la sede del sindicato de la construcción a partir de las 16 horas. El objetivo declarado del encuentro es generar un debate interno para definir la continuidad y la forma del plan de lucha que las tres centrales obreras pusieron en marcha a partir del 22 de julio.
El triunvirato que conduce la CGT, conformado por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, enfrenta una tensión permanente entre dos sectores internos con visiones opuestas. Por un lado, las corrientes más confrontativas que exigen endurecer las acciones contra el Ejecutivo nacional. Por otro, los dirigentes con perfil dialoguista que prefieren esperar condiciones sociales más favorables antes de convocar a un quinto paro general. Hasta ahora, la conducción cegetista apuesta a una estrategia moderada y contempla esa medida extrema solo si el gobierno no abre canales de negociación ante el deterioro del empleo, el endeudamiento de los hogares y el congelamiento de las jubilaciones.
La semana pasada, en un encuentro reservado entre los líderes de la CGT y los titulares de ambas CTA —Hugo Godoy de la CTA Autónoma y Hugo Yasky de la CTA de los Trabajadores, junto al secretario Roberto Baradel— se evaluó positivamente el recorrido conjunto desde julio. Se destacó especialmente el acompañamiento a la marcha de jubilados frente al Congreso y se consideró que la presencia de las centrales amplió la convocatoria de las concentraciones semanales de los miércoles. La movilización del 20 de agosto contra el endeudamiento familiar también fue valorada como una instancia para instalar el reclamo ante la opinión pública.
Sin embargo, el balance también expuso las limitaciones. Aunque las tres organizaciones habían prometido protestas escalonadas al estilo francés, con paros sectoriales alternados, la participación efectiva de la CGT en varias movilizaciones fue casi simbólica. Estuvo ausente o con presencia mínima en las marchas al Congreso contra el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada del 6 de agosto, en la concentración de San Cayetano del 7 de agosto y en la protesta por las pymes y familias endeudadas del 20 de agosto.
También se suspendió la marcha prevista para el 28 de agosto, cuando se reunió el Consejo del Salario Mínimo en formato virtual. Las CTA querían movilizarse igual frente a la Secretaría de Trabajo, pero la CGT se opuso argumentando que la deliberación sería por videoconferencia. Ante eso, las fracciones de las CTA priorizaron mantener la unidad con la central cegetista y resignaron la protesta. El 2 de septiembre, Día de la Industria, tampoco hubo marcha de la CGT, pese a que había sido contemplada. En cambio, en la sede de Azopardo se organizó un acto interno con sindicatos industriales nucleados en la CSIRA, conducida por Ricardo Pignanelli del SMATA, para debatir el rumbo de la industria nacional.
En cuanto al horizonte de noviembre, la llegada del Papa León XIV al país actuaría como un freno natural a cualquier medida de fuerza, por lo que el movimiento obrero organizado busca concentrar sus acciones en octubre antes de que comience esa tregua implícita.
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