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| jueves, 24 de septiembre de 2026 |
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Londres defendió la explotación en Malvinas
El gobierno británico respondió al discurso de Milei en la ONU y reafirmó su soberanía sobre las islas, defendiendo la exploración de hidrocarburos.
El gobierno del Reino Unido salió al cruce de las declaraciones que el presidente argentino Javier Milei realizó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, donde el mandatario cuestionó duramente al organismo por ignorar el reclamo soberano argentino sobre las Islas Malvinas, al que definió como una causa de toda la nación. La respuesta británica llegó mediante un comunicado oficial en el que Londres no solo ratificó su posición histórica sino que también defendió explícitamente la explotación de recursos naturales en el archipiélago en disputa.
En el texto, los representantes británicos ante las Naciones Unidas afirmaron no albergar ninguna duda respecto de su soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgia del Sur y las Islas Sandwich del Sur, incluyendo las zonas marítimas que rodean esos territorios. El documento hace referencia a las islas con la denominación anglófona Falkland, como es habitual en la postura oficial de ese país.
Uno de los ejes centrales del comunicado fue la defensa del derecho a la autodeterminación de los habitantes de las islas. Los británicos sostuvieron que ese derecho está consagrado tanto en la Carta de las Naciones Unidas como en los dos Pactos internacionales sobre derechos humanos, y argumentaron que los isleños tienen la misma potestad que cualquier otro pueblo del mundo para definir su condición política y su desarrollo económico, social y cultural.
Frente al argumento argentino de que diversas resoluciones de la ONU y declaraciones regionales instan a negociar la soberanía, Londres advirtió que esos instrumentos no pueden por encima de la obligación jurídicamente vinculante de respetar el derecho a la autodeterminación. En ese sentido, acusaron a Argentina de negar ese derecho humano fundamental a los isleños y de aprovechar foros internacionales para imponer su reclamo soberano, actitud que calificaron como incompatible con los principios de la propia Carta de las Naciones Unidas y como impropia de una democracia.
El comunicado también recordó que en 2013 los habitantes de las islas participaron de un referéndum sobre su futuro político. Con una participación del 92 por ciento del padrón, el 99,8 por ciento de los votantes eligió mantener el estatus de territorio autónomo bajo administración británica. La consulta popular fue supervisada por observadores independientes provenientes de Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Uruguay, Chile y Brasil, lo que le otorgó, según Londres, plena legitimidad internacional.
En cuanto a la explotación de recursos naturales, el documento fue contundente: el gobierno británico apoya el derecho de los isleños a desarrollar sus propios recursos como parte integral de su autodeterminación. Específicamente, señalaron que la exploración y extracción de hidrocarburos en las aguas de las Malvinas constituye una actividad comercial legítima, regulada por la legislación local del gobierno de las islas y enmarcada en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Además, remarcaron que la legislación interna argentina no tiene ninguna aplicación ni validez sobre ese territorio.
Por último, rechazaron la interpretación argentina de las resoluciones 2065 y 31/49 de la Asamblea General, aclarando que ninguna de ellas prohíbe el desarrollo económico de las islas ni suspende el derecho de sus habitantes a determinar libremente su propio futuro político y económico.
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