jueves, 17 de septiembre de 2026
 
     
Argentina invertirá USD 3.500 M en su flota naval

El presupuesto 2027 habilita fondos para tres submarinos y dos fragatas en medio del conflicto con el Reino Unido por Malvinas.



El proyecto de presupuesto para 2027 que la administración de Javier Milei remitió a la Cámara de Diputados incluye una ambiciosa apuesta por la modernización de las Fuerzas Armadas, con especial énfasis en el poder naval. El documento habilita operaciones de crédito público por hasta USD 3.500 millones destinados a la incorporación de tres submarinos convencionales y dos fragatas multimisión, en un contexto de creciente tensión diplomática con el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas. Dentro de la planilla anexa al Artículo 42 de la iniciativa legislativa, que otorga al Poder Ejecutivo la autorización legal para negociar financiamiento externo, se detallan dos partidas navales de envergadura. La primera asigna USD 2.300 millones para la adquisición de tres submarinos convencionales con destino a la Base Naval Mar del Plata, con un plazo mínimo de amortización de tres años. La segunda contempla USD 1.200 millones para sumar dos fragatas multimisión a la Base Naval Puerto Belgrano, bajo las mismas condiciones de financiamiento. Un tercer ítem de esa planilla corresponde al Parque Fotovoltaico Cauchari, en Jujuy, por USD 250 millones. Es fundamental comprender el alcance real de esas cifras. El Artículo 42 no implica una ejecución presupuestaria directa ni garantiza que las compras se concreten en 2027. Se trata de una habilitación jurídica para negociar los contratos y buscar el financiamiento. La efectiva concreción de los submarinos y las fragatas dependerá de que se obtengan los fondos necesarios y de que el Congreso apruebe el presupuesto en su totalidad. Fuentes del sector de defensa señalaron que estos proyectos son aspiraciones de largo plazo, cuyos costos y plazos de ejecución pueden extenderse por décadas. Además, se descartó que las negociaciones para los submarinos apunten a proveedores estadounidenses. Lo que sí cuenta con crédito presupuestario ya asignado para el ejercicio 2027 es la incorporación de cuatro helicópteros navales livianos para la Base Naval Puerto Belgrano, por un monto de 37.616 millones de pesos, enmarcado en el programa de mantenimiento de medios e infraestructura para el alistamiento operacional. Este impulso naval se inscribe dentro de una política de rearme más amplia que el gobierno viene ejecutando. El plan ya incluyó la adquisición de aviones de combate F-16 y helicópteros Black Hawk. El denominado Plan ARMA, presentado en mayo de 2026, establece que el 10% de lo recaudado por la venta, locación o privatización de bienes del Estado se destine al reequipamiento militar, porcentaje que trepa al 70% cuando se trata de activos propios de las Fuerzas Armadas. A esto se suma el Fondo Nacional de la Defensa, que financia el reequipamiento del Estado Mayor Conjunto, el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. El proyecto también contempla la adquisición de un sistema de armas para recuperar las capacidades aeroespaciales de la VI Brigada Aérea, la compra de munición para reservas estratégicas y avances en el Plan Satelital de la Defensa, que abarca el desarrollo de tecnologías ópticas, electroópticas, criptografía cuántica, radares láser y sistemas de observación satelital. Respecto a la anunciada Base Naval Integrada en Ushuaia, el gobierno había adelantado partidas superiores a los 300.000 millones de pesos para relanzar su construcción, pero el texto enviado al Congreso no incluye una asignación con ese nombre ni ese monto de manera explícita. La instalación aparece referenciada de forma indirecta dentro del eje logístico Ushuaia–Base Antártica Conjunta Petrel, sin una partida específica que coincida con los anuncios previos. El primer tramo de esa obra sí fue ejecutado mediante un decreto de necesidad y urgencia firmado la misma noche del discurso presidencial, por lo que no requiere aprobación parlamentaria.
   
     
 
 
 
 
 
 
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