miércoles, 16 de septiembre de 2026
 
     
El PJ bonaerense, al borde de la ruptura

Las críticas de dirigentes kirchneristas a Kicillof volvieron a encender la interna peronista y complican cualquier acuerdo electoral de cara a 2027.



El peronismo de la provincia de Buenos Aires no encuentra la manera de bajar la tensión interna. Lo que parecía encaminarse hacia una tregua tras algunos gestos de acercamiento entre distintos sectores del justicialismo bonaerense, volvió a descarrilarse por una serie de declaraciones que reavivaron el conflicto entre el espacio que conduce el gobernador Axel Kicillof y el que responde a Cristina Kirchner. Esta vez, el detonante fue Mayra Mendoza, diputada provincial y ex intendenta de Quilmes, una de las voces más críticas del gobernador dentro del kirchnerismo. En declaraciones públicas, la legisladora acusó a Kicillof de dividir al peronismo, de actuar con deslealtad y de mostrarse desagradecido con quienes lo apoyaron para llegar a la gobernación. También lo responsabilizó de haber usado de manera discrecional los recursos provinciales, señalando que su municipio no recibió los fondos que correspondían como consecuencia de las disputas políticas internas. Mendoza fue más lejos aún y sostuvo que el alejamiento de Kicillof del kirchnerismo es una marca imborrable en su trayectoria política. En la misma línea que mantiene el grueso de los dirigentes de La Cámpora desde hace meses, remarcó que la prioridad del espacio es garantizar que Cristina Kirchner pueda ser candidata en 2027, sin ningún tipo de impedimento legal. Las acusaciones contra el gobernador se concentran en dos decisiones que el cristinismo nunca le perdonó: haber desdoblado las elecciones provinciales de las nacionales en 2025, un movimiento que ese sector interpretó como una jugada individual que perjudicó al conjunto y contribuyó a la derrota en los comicios generales, y haber lanzado el Movimiento Derecho al Futuro, una estructura política propia con la que Kicillof buscó construir un espacio diferenciado dentro del peronismo. Mientras tanto, desde el entorno del gobernador la estrategia sigue siendo no responder públicamente a las provocaciones. El foco está puesto en consolidar una alternativa política propia, con la convicción de que en 2027 habrá que sentarse a negociar una candidatura de unidad o dirimir las diferencias en una interna partidaria. En ese contexto, un grupo de intendentes nucleados en La Liga intenta actuar como puente entre los dos sectores. La semana pasada mantuvieron un encuentro con el ex ministro Sergio Massa en el marco de ese esfuerzo por reducir la tensión. Sin embargo, quienes siguen de cerca la dinámica del espacio advierten que la tarea es difícil, porque en ambos sectores hay actores que prefieren la ruptura al acuerdo. Desde el kicillofismo, uno de los principales operadores electorales del gobernador dejó en claro el nivel de hartazgo que existe en ese espacio con las declaraciones del kirchnerismo duro. Señaló que esas actitudes solo benefician al gobierno de Javier Milei y que la influencia de ese sector se va achicando con el tiempo. La mirada estaba puesta en el plenario federal del Movimiento Derecho al Futuro, que Kicillof encabezaría en Avellaneda. Para el cierre del encuentro se esperaba que el gobernador diera señales sobre sus ambiciones electorales de cara a las próximas elecciones presidenciales, aunque sin hacer anuncios formales todavía.
   
     
 
 
 
 
 
 
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