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| domingo, 13 de septiembre de 2026 |
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Cayó el director de la Casa Argentina en París
Santiago Muzio dejó el cargo tras meses de escándalos por vínculos con la ultraderecha europea, el retiro de una placa memorial y un clima de tensión interna.
Santiago Muzio abandonó la dirección de la Casa Argentina en París después de una gestión plagada de polémicas que generaron rispideces tanto en Francia como en la comunidad argentina residente en ese país. Fuentes del gobierno nacional confirmaron su salida y anticiparon que lo reemplazará Alfredo Mario Soto, un reconocido jurista y académico que ya tiene antecedentes en esa institución.
Muzio, abogado con doble ciudadanía argentina y francesa, había sido designado en 2024 por la administración de Javier Milei para conducir la Casa Argentina, una de las casi cincuenta residencias que forman parte de la Cité Internationale Universitaire de París (CIUP), complejo que cada año alberga a unos 12.000 estudiantes, investigadores y artistas procedentes de 150 países.
Desde el inicio de su mandato, la gestión del ahora exfuncionario estuvo marcada por la controversia. Una de las situaciones más graves fue el retiro de una placa conmemorativa que había sido instalada el 24 de marzo de 2022 en cumplimiento de la Ley N° 25.633, normativa orientada a consolidar la memoria colectiva y promover valores contrarios al autoritarismo. La pieza desapareció del lugar a partir del 10 de febrero y, pese a los reclamos formales, nadie dio explicaciones sobre su paradero.
La Asamblea de Ciudadanos Argentinos en Francia (ACAF) responsabilizó a Muzio por esa decisión y lo intimó a cumplir con la legislación vigente y a permitir, como se hace anualmente en la Embajada, la colocación de una ofrenda floral en homenaje a las víctimas de la última dictadura militar.
La misma organización denunció que Muzio, simpatizante de la Reunión Nacional francesa y del partido español VOX, prestó las instalaciones del establecimiento al Instituto de Ciencias Sociales, Económicas y Políticas (ISSEP), ligado a Marion Maréchal, de manera casi encubierta durante los fines de semana, para actividades de formación política. Esto representaría una violación directa del reglamento interno, que veda el uso del espacio con fines partidarios.
El 4 de noviembre de 2025, la sede fue escenario de un evento organizado por think tanks de extrema derecha polacos y húngaros cercanos al primer ministro Viktor Orbán, donde se presentó un proyecto de desmantelamiento de la Unión Europea. Muzio actuó como anfitrión de ese encuentro.
Residentes que vivieron el ciclo académico 2025/2026 describieron un ambiente de permanente tensión dentro del edificio, con sensación de miedo y ausencia de libertad de expresión, comparando el clima con el de una pequeña dictadura. En declaraciones a un diario conservador francés, el propio Muzio había explicado que su objetivo era liberar el espacio de lo que él llamaba la influencia de la extrema izquierda y la ideología woke.
El desgaste institucional también tuvo consecuencias concretas: la Casa Argentina se negó a suscribir la carta de valores común a toda la CIUP, que establece principios de no discriminación, laicidad y respeto por las libertades fundamentales. Como resultado, varias casas del complejo suspendieron sus intercambios con la institución argentina.
La situación escaló al punto de que el alcalde de París solicitó formalmente, el 30 de julio, la apertura de una investigación sobre la administración de Muzio. El canciller francés respondió que mantenía conversaciones con las autoridades argentinas al respecto.
La renuncia se concretó a pocas semanas de la visita prevista de Milei a Francia, programada para fines de este mes. El Poder Ejecutivo designó a Alfredo Mario Soto como nuevo director. Soto es doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales, se desempeña como docente universitario y ocupa la vicerrectoría de una universidad de Rosario, además de contar con experiencia previa en la propia Casa Argentina en París.
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