domingo, 13 de septiembre de 2026
 
     
CGT amenaza con un paro si Milei no dialoga

Jerónimo advirtió desde Roma que la conflictividad escalará si el Gobierno ignora la caída del empleo, el endeudamiento y las jubilaciones.



Cristian Jerónimo, uno de los máximos referentes de la Confederación General del Trabajo, lanzó una advertencia contundente al Gobierno nacional: si la Casa Rosada no abre una mesa de diálogo, la central obrera no descarta convocar una medida de fuerza. El dirigente formuló estas declaraciones desde Roma, adonde viajó para participar del IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti, que culminó con una audiencia ante el papa León XIV en el Palacio Apostólico Vaticano. El encuentro convocó durante tres jornadas a sindicalistas, empresarios, académicos y referentes de movimientos populares de distintos países del continente. Por la Argentina estuvieron presentes, entre otros, el propio Jerónimo y Gerardo Martínez, también integrante de la conducción cegetista y miembro del Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo. Antes de la audiencia con el Pontífice, la delegación argentina le hizo llegar un documento escrito con un diagnóstico detallado de la situación local: destrucción de puestos de trabajo, endeudamiento creciente de las familias y deterioro sostenido de los haberes jubilatorios. Jerónimo explicó que el formato protocolar de este tipo de encuentros no permite profundizar en problemáticas nacionales específicas, por lo que decidieron plasmar el planteo por escrito. El propio León XIV centró su discurso en la necesidad de construir una cultura de la negociación y del diálogo entre sectores con intereses contrapuestos, y llamó a que el avance de la época no genere nuevas exclusiones. Subrayó que los grandes desafíos sociales exigen responsabilidad compartida y que promover el entendimiento es parte central de la misión de la Iglesia. Jerónimo recogió ese mensaje y lo aplicó directamente a la realidad argentina. Sostuvo que si el Gobierno se niega a escuchar, la tensión social irá en aumento. Según el dirigente, el miedo a perder el trabajo es la preocupación más generalizada entre la población. También cuestionó la postura oficial frente al endeudamiento de los hogares: consideró que atribuirlo a vínculos entre privados es una forma de eludir la responsabilidad que tienen las propias decisiones económicas del Estado. En ese marco, Jerónimo delineó una doble estrategia para la CGT: resistencia ante las políticas que golpean al mundo laboral, pero también disposición a negociar si se habilitan espacios concretos de discusión. Consultado sobre la posibilidad de un paro antes de que termine el año, fue claro: "Es algo que nunca descartamos", aunque aclaró que no es la salida que la conducción gremial considera prioritaria. "Ojalá que no tengamos que llegar a eso", agregó, e insistió en que la solución debería surgir de acuerdos que ataquen los problemas de fondo y promuevan la generación de empleo. Fue precisamente durante el encuentro en el Vaticano donde Jerónimo y Martínez le pidieron formalmente al Papa que los reciba en su próxima visita a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre. La reunión con la CGT quedó agendada para el lunes 9 en el campus de Puerto Madero de la Universidad Católica Argentina, con participación también de representantes del sector empresarial y de los movimientos sociales. La agenda del Pontífice incluye además actividades en Luján y Córdoba, y una misa multitudinaria en el Monumento de los Españoles, en la Ciudad de Buenos Aires. La conducción de la central obrera tiene previsto reunirse en los próximos días para definir los pasos a seguir. Según anticipó Jerónimo, el curso que tome el conflicto dependerá en gran medida de si el Gobierno decide o no habilitar un espacio real para atender los reclamos sindicales.
   
     
 
 
 
 
 
 
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