domingo, 13 de septiembre de 2026
 
     
La Base Naval de Ushuaia: plan y presupuesto

Las obras se reanudarán a principios de 2027 e incluyen un muelle de 585 metros y un polo logístico antártico con financiamiento nacional.



A pocos pasos del aeropuerto internacional de Ushuaia, sobre una franja costera al sur de la ciudad, se extiende el predio donde se levantará la Base Naval Integrada. Hoy, ese lugar estratégico apenas muestra una platea de hormigón, un monolito inaugurado en 2022 y tres carpas calefaccionadas para que el personal pueda resistir el frío fueguino. Sin embargo, ese barro y esa nieve esconden décadas de planificación militar y un proyecto que volvió a cobrar relevancia en el marco del reclamo soberano sobre las Islas Malvinas. La ubicación no es casual. El predio da directamente sobre la bahía de Ushuaia, que desemboca en el canal de Beagle, la vía de navegación que une el Atlántico Sur con el Pacífico. Además, se encuentra separado del casco urbano y a metros de la pista de aterrizaje, lo que permite combinar en un mismo espacio capacidades marítimas, aéreas y logísticas. Se trata del punto continental más cercano a la Antártida. Sobre ese terreno, la Armada Argentina proyecta construir casi 40.000 metros cuadrados de instalaciones cubiertas. El plan incluye más de una docena de edificios: un centro de comando, la jefatura de la base, alojamientos para suboficiales, galpones de intendencia, un helipuerto y una capilla. Sobre el borde del agua se construirán 585 metros de muelle, capaz de recibir buques de gran porte. También se contempla un polo logístico antártico con galpones de carga, cámaras frigoríficas, talleres, depósitos de combustible y un galpón de grúas para dar apoyo a las campañas hacia el continente blanco. El ministro de Defensa, Carlos Presti, y el canciller Pablo Quirno visitaron el predio junto a una comitiva que incluyó al jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Marcelo Dalle Nogare, al jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante Juan Carlos Romay, y cuatro legisladores fueguinos del espacio libertario. Allí se informó que las obras se reanudarán a comienzos de 2027 y que, si no surgen imprevistos, podrían concluir a finales de 2029. El Gobierno subrayó que el financiamiento será íntegramente argentino. El almirante Romay explicó la relevancia estratégica del proyecto al señalar que la zona económica exclusiva del país, que se extiende hasta las 200 millas náuticas, tiene una superficie comparable a la del territorio continental argentino. Contar con una base operativa en el extremo sur, argumentó, es indispensable para proteger esos intereses. Este no es un proyecto que nació en la gestión actual. Los primeros estudios datan de 1971, cuando se analizó el traslado de la base naval a la península. Durante cinco décadas, la iniciativa sobrevivió en los cajones de la planificación militar sin concretarse. Recién en marzo de 2022, durante la presidencia de Alberto Fernández, arrancaron formalmente las obras: se niveló el terreno y se construyó la platea de hormigón. Para diciembre de 2023, el avance apenas superaba el 9%. Con la llegada de Javier Milei al poder y su política de déficit cero, los trabajos quedaron paralizados durante casi dos años. Fue en agosto de 2025 cuando volvieron a registrarse señales de actividad. El canciller Quirno destacó que la decisión presidencial de avanzar con el proyecto representa un paso central en la estrategia soberana sobre Malvinas y que el enfoque adoptado difiere sustancialmente del que se aplicó en el pasado. Antes de visitar el predio, tanto él como Presti se reunieron con el gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, quien atraviesa un momento políticamente complejo en su provincia.
   
     
 
 
 
 
 
 
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