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| miércoles, 9 de septiembre de 2026 |
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Santilli vs Kicillof: señal de largada 2027
El jefe de Gabinete aprovechó el fallo sobre el régimen penal juvenil para atacar al gobierno bonaerense y posicionarse de cara a las elecciones.
Una resolución judicial que suspendió por 60 días la aplicación del nuevo régimen penal juvenil en la provincia de Buenos Aires le sirvió a Diego Santilli como plataforma para su primera confrontación pública y directa con la gestión de Axel Kicillof desde que asumió como jefe de Gabinete nacional en reemplazo de Manuel Adorni. Lo que comenzó como un intercambio en redes sociales con el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, terminó siendo una señal clara sobre cómo se moverá el tablero político en la provincia de cara a 2027.
Todo empezó el lunes, cuando Santilli rompió el silencio que el gobernador Kicillof mantuvo frente al fallo de la jueza Marta Elba Pascual. El funcionario nacional eligió la ironía como arma y aludió a una polémica licitación de 2021 del entonces Ministerio de Salud nacional para adquirir material didáctico destinado a talleres de Educación Sexual Integral, un asunto que en su momento generó rispideces en la oposición. Con ese anzuelo, le exigió al gobierno provincial que dejara de distraerse y pusiera el foco en la seguridad, calificando al conurbano como tierra de nadie. Alonso no tardó en responderle: lo acusó de evitar el diálogo institucional, de escudarse en la provocación barata y le recordó que la Nación retiene fondos que les corresponden a los municipios bonaerenses.
Pero el tono elegido por Santilli no fue una casualidad ni un exabrupto. Fue una decisión política. El funcionario abandonó cualquier atisbo de moderación y optó por una confrontación que lo reposiciona en el centro del mapa electoral bonaerense. Tanto dentro de La Libertad Avanza como en el PRO hay coincidencia en que su nombre es el más firme para encabezar una candidatura conjunta a la gobernación. En el entorno de Karina Milei lo describen como el candidato natural. Por su parte, Cristian Ritondo, presidente del PRO en la provincia y jefe del bloque del partido en la Cámara de Diputados, fue contundente en varias oportunidades al respaldar esa postulación. En abril de este año afirmó que en la provincia no hay chances de ganar si los espacios van separados, y señaló a Santilli como quien más condiciones y voluntad tiene para liderar esa apuesta.
Dirigentes del entorno del jefe de Gabinete confirman que su intención es competir en territorio bonaerense, aunque su nombre también circuló en conversaciones internas de La Libertad Avanza como eventual opción para la Ciudad de Buenos Aires, en el marco de las negociaciones con el jefe de Gobierno porteño Jorge Macri.
Sin embargo, la alianza entre el PRO y La Libertad Avanza está lejos de ser una sociedad sin fricciones. Mientras Santilli y Ritondo construyen una narrativa común, en varios distritos del interior bonaerense la convivencia entre militantes y dirigentes de ambos partidos muestra señales de desgaste.
El caso de Zárate fue el más resonante de las últimas semanas. El intendente Marcelo Matzkin, del PRO, hizo público su malestar después de que cuatro concejales de La Libertad Avanza votaran junto al PJ para rechazar proyectos de su gestión. Las iniciativas buscaban cumplir fallos judiciales sobre propiedad privada, eliminar tasas para estimular la actividad de la construcción y formalizar un convenio con la Nación para completar obras del plan Procrear. Matzkin no contuvo la bronca y cuestionó abiertamente la coherencia de quienes llegaron a sus bancas impulsados por el voto libertario pero terminaron alineándose con el peronismo en las votaciones del cuerpo deliberativo.
Ese episodio refleja la desconfianza que persiste en sectores del PRO respecto a los alcances reales de cualquier acuerdo con sus socios libertarios. La negociación avanza, pero las tensiones en los distritos revelan que el camino hacia 2027 todavía tiene mucho por resolver.
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