miércoles, 9 de septiembre de 2026
 
     
Sáenz exige reglas fijas para inversores

El gobernador salteño advirtió que Argentina no genera confianza si cada gobierno cambia las reglas y defendió el RIGI ante dirigentes que amenazan derogarlo.



El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, aprovechó un encuentro celebrado en Buenos Aires, al que asistieron mandatarios provinciales, empresarios y funcionarios del gobierno nacional, para reiterar una postura que viene sosteniendo desde hace tiempo: la Argentina no puede atraer inversiones si no ofrece estabilidad institucional, previsibilidad económica y seguridad jurídica sostenida más allá de los cambios de administración. El evento, organizado bajo la consigna 'Infraestructura para el Desarrollo', reunió a referentes del mundo político y del sector privado en una jornada de debate sobre los desafíos del país en materia de obras y crecimiento económico. Sáenz tomó la palabra y planteó un diagnóstico directo: cada vez que un nuevo gobierno modifica las reglas de juego que dejó el anterior, el país pierde credibilidad ante los ojos del mundo y espanta el capital que necesita para desarrollarse. 'Argentina no genera confianza si cada gobierno que llega cambia las reglas de juego', señaló el mandatario salteño, quien además advirtió que las inversiones llegan de manera lenta y escasa precisamente porque la falta de certezas jurídicas actúa como un obstáculo permanente. En esa misma línea, cuestionó duramente a los dirigentes nacionales que han amenazado con derogar el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones si acceden al poder. Para Sáenz, ese tipo de declaraciones daña la imagen institucional del país y lo aleja de la seriedad que los inversores internacionales demandan. El gobernador ilustró el problema con un ejemplo concreto: cuando una administración licita una obra y la siguiente la cancela alegando que fue mal ejecutada, el mensaje que reciben quienes quieren apostar por la Argentina es devastador. Frente a ese panorama, propuso que se definan entre tres y cuatro políticas de Estado que queden protegidas de cualquier modificación futura, pensadas específicamente para quienes deseen invertir, producir y generar empleo en el territorio nacional. Los pilares que identificó fueron la institucionalidad, la confianza y la seriedad como nación. Más allá del debate institucional, Sáenz trazó una lectura sobre el nuevo lugar que ocupan las provincias en el mapa económico y geopolítico del país. Sostuvo que la transformación productiva que está viviendo la Argentina está poniendo en valor a las jurisdicciones del interior de una manera inédita, y fue categórico al respecto: 'La Nación se está dando cuenta que la salida es por el Norte'. En ese sentido, consideró que el vínculo entre el gobierno central y las provincias atraviesa un momento diferente, más equilibrado, porque las provincias concentran hoy los recursos que el país necesita exhibir ante el mundo. Sin embargo, no dejó pasar la oportunidad para reclamar por el estado de las rutas y por el incumplimiento de la ley de Coparticipación Federal, que según indicó no se respeta desde 1994. Sobre la situación particular de Salta, el gobernador destacó la posición estratégica de la provincia: limítrofe con tres países y seis provincias, ubicada en el corazón del llamado Triángulo del Litio. 'Salta dejó de ser una provincia con minerales críticos para convertirse en una provincia minera', afirmó, subrayando que esa condición le otorga un rol diferencial a la hora de captar inversiones externas. Desde esa perspectiva, vinculó el debate sobre el federalismo real con la necesidad urgente de infraestructura adecuada para aprovechar ese potencial.
   
     
 
 
 
 
 
 
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