miércoles, 9 de septiembre de 2026
 
     
El Gobierno busca frenar la sesión opositora

El oficialismo intentó hasta último momento evitar el debate sobre morosidad y discapacidad en Diputados, aunque admitió que bajaría al recinto.



El Ejecutivo nacional pasó la jornada trabajando intensamente para impedir que la oposición avanzara con una sesión en la Cámara de Diputados orientada a obtener dictamen sobre dos temas que incomodan al Gobierno: la problemática de la morosidad en las familias y la Ley de Discapacidad. Desde el inicio del día, los funcionarios más cercanos al presidente reconocían que desarticular la jugada opositora era una tarea sumamente difícil, aunque prometían seguir intentándolo hasta el final. Fuentes del entorno presidencial calificaron la movida de la oposición como una maniobra de oportunismo político. Contabilizaban al menos 131 legisladores dispuestos a bajar al recinto, número suficiente para alcanzar el quórum y habilitar el tratamiento de ambas cuestiones. Ante ese panorama adverso, el oficialismo comenzó a evaluar la posibilidad de que sus propios diputados participaran de la sesión para intentar manejar el debate a su favor, una decisión que tomó por sorpresa incluso a algunos aliados que habían anticipado que no acompañarían el quórum. Entre las alternativas que analizaba el Gobierno para neutralizar el debate sobre morosidad figuraban medidas que no comprometieran el equilibrio fiscal, como presionar a entidades bancarias y billeteras digitales para que informen con mayor claridad el Costo Financiero Total al momento de solicitar un crédito. Respecto a la Ley de Discapacidad, desde la Casa Rosada aseguraron que cumplen con lo ordenado por la Justicia y acusaron a la oposición de utilizar causas sensibles para atacar políticamente al Poder Ejecutivo. El PRO, por su parte, también anticipó que no daría quórum. El bloque argumentó que existen más de cincuenta proyectos en materia de morosidad en carpeta y que la Comisión de Finanzas ya tiene previsto emitir dictamen el 30 de septiembre, mientras que la Comisión de Discapacidad lo haría el 23 del mismo mes. Desde ese espacio sostuvieron que los temas ya están siendo trabajados en los ámbitos correspondientes y que se establecieron cronogramas de avance. A lo largo de la mañana, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, recibió en su despacho al presidente de la Cámara baja, Martín Menem, y al armador nacional Eduardo Menem, en el marco de la reunión habitual de los martes. El vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt, también participó de las gestiones. Más tarde, en la mesa política que sesionó al mediodía en Casa Rosada, las perspectivas no mejoraron: bloques como Provincias Unidas y el espacio ligado al gobernador Pullaro parecían inclinarse a participar, lo que consolidaba las chances de que el quórum se alcanzara. Con el escenario complicado, la estrategia oficialista fue mutando a lo largo del día. La última instancia que manejan es el veto presidencial, una herramienta que el Gobierno considera viable gracias a la nueva composición legislativa. A diferencia de lo ocurrido el año anterior, los legisladores afines al presidente superarían las 95 voluntades necesarias para sostener un veto, lo que les da margen para pensar de manera diferente ante un eventual avance de la oposición en el recinto.
   
     
 
 
 
 
 
 
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