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| martes, 8 de septiembre de 2026 |
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Israel apoya el reclamo argentino sobre Malvinas
Un ministro del gabinete israelí le pidió a Netanyahu que reconozca la soberanía argentina y aplique sanciones al Reino Unido.
El ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, sorprendió este lunes con una declaración pública en la que reclamó a su propio gobierno que tome posición en la disputa territorial entre Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas. El funcionario no solo pidió el reconocimiento oficial de la soberanía argentina sobre el archipiélago, sino que también exigió sanciones económicas contra Londres mientras persista lo que denominó una ocupación ilegal del territorio.
El dirigente, que lidera el partido ultraderechista Hogar Judío, se dirigió directamente al primer ministro Benjamín Netanyahu a través de sus redes sociales, donde lo etiquetó junto al presidente argentino Javier Milei. En su mensaje sostuvo que los británicos no solo ocupan un territorio que pertenece a la Argentina, sino que además extraen petróleo de esa zona y se apropian de recursos que corresponden al pueblo argentino.
La referencia al petróleo apuntó concretamente al proyecto offshore Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte. Esa iniciativa contempla una inversión cercana a los 1.800 millones de dólares en su primera etapa, con una producción estimada de 50.000 barriles diarios y un inicio de operaciones proyectado para 2028. El proyecto está impulsado por la compañía británica Rockhopper Exploration y la israelí Navitas Petroleum, y avanza pese al rechazo formal de la Cancillería argentina, que lo considera una explotación unilateral de recursos en un área bajo disputa. Ambas empresas acumulan además sanciones administrativas en el país por operar sin autorización nacional.
Las declaraciones de Ben-Gvir no llegaron en el vacío. Se produjeron en medio de una fuerte tensión entre Israel y el Reino Unido, luego de que trascendiera que el canciller británico Ed Miliband anunciaría ante el Parlamento un cambio de postura de Londres hacia posiciones más favorables a la causa palestina. Ese giro diplomático encendió la reacción de varios integrantes del gabinete israelí.
En esa misma línea, el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, líder del partido Sionismo Religioso, fue todavía más lejos y reclamó la expulsión inmediata del embajador británico en Tel Aviv, David Quarrey. Smotrich calificó al gobierno de Londres como antisemita y recordó que el Mandato Británico sobre la Tierra de Israel ya concluyó, en alusión al período colonial previo a la fundación del Estado de Israel en 1948.
Este respaldo israelí se suma a una coyuntura en la que la cuestión Malvinas viene ganando presencia en la agenda internacional. El presidente Milei brindó recientemente una cadena nacional en la que reafirmó el reclamo histórico argentino, anunció el envío al Congreso de un paquete legislativo que incluye la creación de un Consejo de Seguridad Nacional, anticipó sanciones contra empresas que exploten recursos en la zona del archipiélago y confirmó la construcción de una Base Naval Integrada en el Puerto Oriental de Ushuaia.
Días antes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había generado expectativa al señalar desde la Casa Blanca que su administración revisaba todas sus posiciones, incluida la tradicional neutralidad de Washington en el diferendo entre Argentina y el Reino Unido. La respuesta británica no tardó en llegar: Londres ratificó su soberanía sobre las islas y el derecho de autodeterminación de sus habitantes. El tablero diplomático alrededor de Malvinas sigue en movimiento.
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