miércoles, 9 de septiembre de 2026
 
     
Maslatón defendió el giro de Milei en Malvinas

El abogado respaldó el cambio de postura del Presidente sobre las islas y apuesta por la diplomacia como única vía válida de reclamo.



Carlos Maslatón salió a opinar con fuerza sobre el tema Malvinas luego de que Javier Milei modificara su postura histórica respecto a la soberanía argentina sobre las islas, en un contexto en que Donald Trump también realizó declaraciones sobre el asunto. El abogado, que había generado revuelo en redes sociales con una serie de publicaciones sobre el tema, amplió su visión en una entrevista donde respaldó el giro del mandatario, aunque no sin antes cuestionarlo. Maslatón fue directo al arrancar: señaló que Milei nunca tuvo un verdadero apego a la causa Malvinas y que su cambio de posición llegó tardíamente. Sin embargo, aclaró que eso no le quita valor al resultado. Para el abogado, lo importante es que el Gobierno argentino asuma ahora una postura clara y sostenida en defensa de la soberanía, independientemente de los motivos que llevaron al Presidente a ese viraje. Uno de los puntos más relevantes de su análisis fue la distinción entre la guerra de 1982 y el sentimiento popular que rodeó ese episodio. Maslatón recordó haber participado de la movilización del 10 de abril de ese año y subrayó que lo que se vivió en las calles no fue producto de una decisión caprichosa del gobierno militar, sino una expresión genuina de la sociedad argentina. Según él, el apoyo popular a la causa Malvinas tenía raíces profundas que no pueden reducirse al contexto de la dictadura. Al mismo tiempo, dejó en claro que reivindicar ese sentimiento no implica avalar una nueva confrontación armada. Fue tajante al respecto: una guerra es completamente inviable, tanto por razones militares como políticas. Argentina no tiene capacidad para repetir algo semejante a lo ocurrido en 1982, y además hacerlo por la fuerza no sería el camino correcto. En cuanto a la estrategia a seguir, Maslatón apostó por la vía diplomática como el único mecanismo legítimo y efectivo para sostener el reclamo. Pero advirtió que esa diplomacia debe estar acompañada por alianzas estratégicas y por un mayor peso geopolítico de la Argentina en el escenario mundial. En ese sentido, mencionó que la relación con Estados Unidos podría contribuir a elevar el perfil internacional del país, aunque aclaró con firmeza que nadie debería esperar que Washington enfrente militarmente al Reino Unido en favor de Buenos Aires. Esa expectativa, para él, es directamente absurda. Maslatón insistió en que Argentina no puede permitirse dejar caer el tema en el olvido. El mundo debe saber que el reclamo sigue vigente, que los caídos en combate son reconocidos como héroes y que ninguna presión externa ni conveniencia económica va a hacer que el país abandone su posición. Un aspecto llamativo fue su visión sobre las inversiones privadas en las islas. Cuestionó la idea de que un argentino que adquiere bienes vinculados al archipiélago esté necesariamente perjudicando los intereses nacionales. Para ilustrarlo, reveló que años atrás había analizado seriamente la posibilidad de comprar Pebble Island, una isla ubicada al norte de la isla Soledad que le habían ofrecido por alrededor de un millón de libras esterlinas. Según su razonamiento, tener una propiedad en Malvinas no debería verse como algo negativo para el país. Al cerrar su análisis, Maslatón reconoció que la situación actual, aunque lejos de ser ideal, representa una mejora respecto a la ausencia casi total del tema en la agenda pública que se vivía hasta hace poco.
   
     
 
 
 
 
 
 
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